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Nota publicada el martes, 8 de noviembre de 2016

Javier Garciadiego publica libro sobre el origen del FCE
Por: Alberto Aranda
Laura Barrera (LB), conductora: El Fondo de Cultura Económica es una verdadera institución de promoción, en un inicio sobre la economía, por eso el nombre Fondo de Cultura Económica, que hay gente que piensa que es sobre cultura... 

Rafael García Villegas (RGV), conductor: A precios... 

LB: Accesibles, por ejemplo. No, es que inició justo con esta idea, se ha ido extendido a muchas otras manifestaciones y realmente tiene una historia que vale la pena narrar. Esto lo ha hecho Javier Garciadiego. 

RGV: Así es. Rescatando cómo abraza de repente las ciencias, las humanidades y construye el pensamiento moderno en nuestro país. 

Alberto Aranda (AA), reportero: El Fondo de Cultura Económica se creó en 1934 por algunos mexicanos como Daniel Cosío Villegas, Jesús Silva Herzog y Eduardo Suárez, su intención era crear economistas que supieran responder a una crisis financiera. En 1938 empezaron a llegar los intelectuales españoles y trabajaron en la Casa de España. Ambas instituciones compartieron el edificio. 

Por esta vecindad, el Fondo de Cultura Económica se convirtió en una editorial de Ciencias Sociales y Humanidades. Esta historia compartida es reunida en el libro El Fondo, La Casa y la introducción del pensamiento moderno en México

Insert de Javier Garciadiego, historiador: “Se abre la colección de Política y Derecho, se abre la colección de Historia, de Sociología, de Filosofía, de Antropología, y luego vendrán otras, pero, yo me concentro en los años de 38 a 48. 

“¿Cuál es la significación?, que gracias a esa apertura, a esa transformación del Fondo, se pudieron traducir en México, pero, finalmente llegaron a España, de regreso, América Latina a Marx, a Max Weber, a Heidegger y para mencionar unos cuatro, pero muchos otros autores. 

“Los profesores de la casa en el 40 la convirtieron en El Colegio de México. Es la misma historia. Desde entonces, El Colegio de México y el Fondo de Cultura no solamente somos vecinos, somos hermanos”. 

AA: En este volumen realizado por el historiador Javier Garciadiego, destaca el último capítulo titulado “La Cenicienta”, en el cual se da cuenta de la importancia literaria de los exiliados españoles. 

Insert de Javier Garciadiego: “Daniel Cosío Villegas no los dejaba o no les permitió abrir una colección de literatura, ¿por qué?, porque Cosío Villegas tenía la intención de hacer una colección de Ciencias Sociales y Humanidades, que además ayudara a la naciente Universidad de México, que estaba apenas en proceso de profesionalización y, obviamente al Colegio de México, donde él trabajaba. 

“Entonces, lo que hizo con estos escritores intelectuales exiliados españoles es que sus traducciones bienvenidas, se publicaban en el fondo, pero su obra más íntima, más personal, más literaria se publicaba en una colección sin sello, medio escondida que se llamaba Tezontle. 

“Pero, no es que Cosío Villegas detestara la literatura, como luego aseguró Octavio Paz, es que Cosío Villegas quería hacer una colección de Ciencias Sociales y Humanidades, y la literatura permitió que la hicieran, pero, digamos, por la puerta de atrás”. 

Testigo: http://www.emedios.com.mx/testmov/mp4/108573726.mp4

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Fuente: Canal 22 / México / Ciudad de México Versión para imprimir