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Nota publicada el martes, 7 de febrero de 2017

Una carta de Javier Garciadiego
Por: Javier Garciadiego
Ciudad de México, 30 de enero de 2017
Estimada Directora:
Doña Carmen Lira
Presente

Agradezco profunda y sinceramente el honor de que un reciente libro mío (El Fondo, La Casa y la introducción del pensamiento moderno en MéxicoFondo de Cultura Económica, 2016) haya sido reseñado por el conocido estudioso Evodio Escalante, y que dicha reseña fuera publicada en La Jornada Semanal, núm. 1143, del domingo 29 de enero.

Al principio de su análisis, Evodio Escalante escribe que le extrañó que yo haya omitido el papel de Lázaro Cárdenas en el asilo otorgado a los españoles que huyeron de su país al triunfo de Franco y en la creación de La Casa de España, luego convertida en El Colegio de México. Estoy convencido de que los libros que se reseñan deben ser leídos con especial atención. En la página 22 digo claramente que Daniel Cosío Villegas contó con “el apoyo presidencial” para la creación de La Casa de España y la invitación a los españoles que colaborarían en ella. Asimismo, en la página 75 vuelvo a repetir la importancia que tuvo Cárdenas en este proceso, pero en esta ocasión sí lo menciono por su nombre. También lo cito, con nombre y apellido, en la nota 11 de la página 42.

Reconozco las precisiones de Evodio Escalante sobre una traducción temprana, de 1939, de los Manuscritos económicos-filosóficos de Marx, hecha por Alice Rühle-Gerstel, así como la de la Lógica de Husserl, de 1932, realizada por Adalberto García de Mendoza. Sin embargo, no creo que Evodio Escalante pretenda negar que Marx y Husserl fueron traducidos de forma sistemática, no aislada, y difundidos entre un amplio círculo de lectores por el Fondo de Cultura Económica. Su referencia a Heidegger me llama la atención: cita dos traducciones publicadas en México que no fueron hechas por José Gaos, sólo que una apareció tres años después de la de éste, y la otra siete. Cita también una obra de nuestro Francisco Larroyo publicada el mismo año (1951) de la aparición de la traducción de Gaos de El ser y el tiempo; sin embargo, no menciona la deuda intelectual que Larroyo tenía con los escritos, cursos y conferencias del propio Gaos.

Concluyo: Evodio Escalante dice que considerar que sólo los españoles influyeron en la transformación cultural de los mexicanos del siglo XX es un “error imperdonable”. Además del tono propio de un caudillo moral del adjetivo que utiliza, parece que equivocó en la lectura de mi libro, pues su obvio protagonista, de la primera a la última página, es el mexicano Daniel Cosío Villegas quien ideó y organizó la participación de los españoles mencionados en la transformación del Fondo de Cultura Económica. Sobre todo, me acusa de tener una “visión sesgada” de la historia, debido a mis afanes por lograr la “corrección política”. Lo acepto, tengo tantos sesgos en mi visión histórica como cualquiera, incluido Evodio Escalante. Su lectura de mi libro, que vuelvo a agradecer, también está “sesgada” por su propia “corrección política”, muy diferente a la mía. Las dos son igual de válidas o igual de incorrectas, dependiendo quien las lea.

Aprovecho la ocasión para solicitarle la publicación de esta carta en el próximo número de La Jornada Semanal, así como para desearle, en lo personal y en lo laboral, un año con más logros que problemas, que seguramente los tendremos. Obviamente, le pido que haga extensivos mis deseos a don Evodio Escalante.

Javier Garciadiego

El Colegio de México/El Colegio Nacional

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Fuente: semanal.jornada.com.mx / México / Ciudad de México Versión para imprimir