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Nota publicada el lunes, 8 de enero de 2018

El rey enfermo de furia y amor
Por: Patricia Zama
Hay muchas personas que olvidan, cuando crecen, lo mucho que les costó aprender a leer… Los seres humanos han existido durante millones de años, y sólo han aprendido esta artimaña —este prodigio— en los diez últimos millares de los mil millares”, dice John Steinbeck (1902-1968) al recordar el primer libro que lo introdujo a la literatura, regalo de su tía, Morte d’Arthur, de Thomas Malory. Para compartir con sus hijos esas historias “que perduran hasta en aquellos que no las leyeron”, el premio Pulitzer (1940) y Premio Nobel (1962) tradujo el texto antiguo al lenguaje actual en Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, de la que tomo las primeras líneas de la edición de Edasa.

Cuando Uther Pendragon era rey de Inglaterra recibió noticias de que su vasallo, el duque de Cornualles, había perpetrado actos de guerra contra su reino. Entones Uther ordenó al duque que compareciera ante la corte acompañado por su esposa Igraine, famosa por su discreción y hermosura. Cuando el duque se presentó ante el rey, los grandes señores del consejo concertaron las paces entre ambos, de modo que el monarca le brindó su amistad y hospitalidad. Entonces observó Uther a lady Igraine y comprobó que era tan bella cuanto su fama lo proclamaba. Se prendó de ella, la deseó y le suplicó que yaciera con él, pero Igraine era una esposa leal y rechazó su propuesta. Habló en privado con su esposo el duque y le dijo: “…El rey ha planeado deshonrarte a través de mí. Por lo tanto te ruego, esposo mío, que evitemos este peligro y cabalguemos hacia nuestro castillo al caer la noche, pues el rey no ha de tolerar mi negativa”. Y, según los deseos de lady Igraine, huyeron tan subrepticiamente que ni el rey ni el consejo notaron la fuga.

Cuando Uther descubrió que habían huido montó en cólera. Convocó a los señores y les refirió la traición del duque. Los nobles vieron y temieron su furia y aconsejaron al rey que despachara mensajes ordenando al duque que él y su esposa regresaran en el acto… Así advertido, el duque aprovisionó y armó sus dos mejores fortalezas. Envió a Igraine al castillo de Tintagel, sobre los altos riscos a orillas del mar, mientras él se disponía a defender Terrabil, una fortaleza de gruesas murallas con muchas puertas e innúmeras entradas secretas.

El rey Uther reunió un ejército y marchó sobre el duque… Muchos hombres perecieron durante los asaltos y la enconada defensa sin que ningún bando aventajara al otro, y al fin, Uther cayó enfermo de furia y frustración y por añoranza de la belleza de Igraine. Entonces el noble caballero sir Ulfius fue a la tienda de Uther y lo interrogó con respecto a la índole de su enfermedad. “Te lo diré —dijo el rey—. Estoy enfermo de furia y de amor, y para eso no hay remedio alguno”. Y sir Ulfius partió en busca de Merlín…


Novedades en la mesa


Entre los libros para jóvenes que ofrece el Fondo de Cultura Económica están La última escala en ninguna parte, de Ignacio Padilla; Noche antigua de David Álvarez, y El jinete del dragón, la pluma de un grifo de Cornelia Funke.

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Fuente: siempre.mx / México / Ciudad de México Versión para imprimir