Diálogo sobre el poder y el acceso al poderoso

Schmitt, Carl

ISBN: 9789505578320 | Clave FCE: 015695R

El pensador alemán muestra que, si el poder ya no proviene de la naturaleza o de Dios, todo lo concerniente a éste y a su ejercicio sólo se desarrolla entre hombres. El volumen se complementa con una selección de la correspondencia entre Schmitt y Ernst Jünger que gira en torno al mismo diálogo y a la dialéctica del poder en la modernidad.

Presentación: RUSTICO
Peso 0.1 kg
Idioma ESPAÑOL
Idioma original ALEMAN
Editorial FONDO DE CULTURA ECONÓMICA (FCE)
Año de edición 0
Colección COLECCIÓN POPULAR
Área temática FILOSOFÍA

Carl Schmitt ; trad. de Silvia Villegas

Diálogo sobre el poder y el acceso al poderoso Buenos Aires : FCE, 2010
96 pp. ; 17 x 11 cm., Colección COLECCIÓN POPULAR
1. Poder 2. Ética 3. Sociología

  • Carl Schmitt ; trad. de Silvia Villegas

    (Plettenberg, 11 de julio de 1888-Plettenberg, 7 de abril de 1985) fue un jurista alemán, teórico político y miembro destacado del Partido Nacionalsocialista. Schmitt escribió extensamente sobre el ejercicio efectivo del poder político. En tanto que intelectual conservador, Schmitt destacó como crítico del parlamentarismo, el liberalismo y el cosmopolitismo, y su obra ha ejercido una gran influencia en la teoría política, la teoría jurídica, la filosofía continental y la teología política, pero su valor y su importancia son controvertidos, principalmente debido a su apoyo intelectual y a su participación activa en el nazismo. La obra de Schmitt ha atraído la atención de numerosos filósofos y teóricos políticos, tales como Giorgio Agamben, Hannah Arendt, Walter Benjamin, Susan Buck-Morss, Jacques Derrida, Jürgen Habermas, Jaime Guzmán, Reinhart Koselleck, Friedrich Hayek, Chantal Mouffe, Antonio Negri, Leo Strauss, Adrian Vermeule y Slavoj Žižek, entre otros. Según la Stanford Encyclopedia of Philosophy, "Schmitt fue un agudo observador y analista de las debilidades del constitucionalismo liberal y del cosmopolitismo liberal, pero no cabe duda de que su cura preferida resultó ser infinitamente peor que la enfermedad".