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Narra Gilberto Guevara la crueldad que sufrieron estudiantes detenidos en el 68
Por: Reyna Paz Avendaño
Los años que estuvo en prisión y las humillaciones que vivió Gilberto Guevara Niebla por parte de los militares, fueron los motivos por los que el exlíder estudiantil ha escrito el libro 1968 explicado a los jóvenes (Fondo de Cultura Económica, FCE), en donde a partir de preguntas hechas por sus alumnos, el académico explica la fiesta y la tragedia que marcaron el año 1968. “El libro es un ejercicio muy sencillo que refleja décadas enteras de reflexión e investigación sobre lo que ocurrió en 1968. ¿Por qué mi obsesión por el 68? Es un reflejo a largo plazo del efecto traumático que tuvo sobre mi persona Tlatelolco, la crueldad y el sadismo con el cual los militares nos trataron en el campo miliar, la torturas, las burlas, los escupitajos, los golpes cuando caímos al suelo”, recordó. 
Los años que estuvo en prisión y las humillaciones que vivió Gilberto Guevara Niebla por parte de los militares, fueron los motivos por los que el exlíder estudiantil ha escrito el libro 1968 explicado a los jóvenes (Fondo de Cultura Económica, FCE), en donde a partir de preguntas hechas por sus alumnos, el académico explica la fiesta y la tragedia que marcaron el año 1968.

“El libro es un ejercicio muy sencillo que refleja décadas enteras de reflexión e investigación sobre lo que ocurrió en 1968. ¿Por qué mi obsesión por el 68? Es un reflejo a largo plazo del efecto traumático que tuvo sobre mi persona Tlatelolco, la crueldad y el sadismo con el cual los militares nos trataron en el campo miliar, la torturas, las burlas, los escupitajos, los golpes cuando caímos al suelo”, recordó.

Durante la presentación del libro celebrada la noche del jueves, el autor y columnista de Crónica, se refirió a los golpes que recibió de parte de un director de la División Federal de Seguridad, quien quería demostrar ante otros funcionarios “que los estudiantes detenidos nos doblegábamos ante los golpes y que éramos unos cobardes maricas, como nos dijeron infinidad de veces los militares mientras estuvimos en el campo miliar Ahí, Guevara Niebla descubrió el odio de los militares hacia los jóvenes, el cual lo llevó a pensar en una cultura anticivil intencional.

“Ese trauma que me dejaron las humillaciones es lo que me ha impulsado a guardar la memoria de lo que pasó ese año. Ese ejercicio ha conducido a la producción de ese pequeño libro, además de los otros que he publicado en mi vida”.

La estructura del libro es un diálogo donde el autor es interrogado en las clases por sus alumnos sobre ¿cómo era la juventud hace 50 años?, ¿cuál fue la reacción de la sociedad ante las movilizaciones?, ¿qué leían los estudiantes en 1968?, ¿cómo era el control político?, entre otras.

“El libro surgió como un ejercicio real que tuve con mis alumnos, fui platicando con estudiantes y así como surgieron las primeras preguntas que aparecen en el libro, y fueron las que dieron orden e inspiración al resto del texto. Pero el diálogo tuvo una base real, es decir, fue la conversación abismal entre generaciones muy distintas: un profesor de 70 años con alumnos de 20 años de edad”, detalló.

En opinión del autor, aunque 1968 explicado a los jóvenes tiene 21 capítulos, el libro se puede dividirse en dos. “Un capítulo que es la eclosión, explosión y manifestación del movimiento estudiantil y cómo el movimiento se derramó sobre la sociedad. Es un ejercicio lúdico que estuvo siempre acompañado de alegría y relajo, sobre todo tal vez de un afán de los jóvenes por hacerse presentes. Había un cierto deseo”.

El segundo capítulo, añade, es trágico y comienza el 28 de agosto de 1968 con un desarrollo en una sucesión lógica “que a mí me parece que fue perfectamente planeada por el gobierno. No es ingenuidad que Luis Echeverría haya sido señalado como el responsable de la masacre” El exlíder estudiantil que estuvo en la cárcel durante tres años y tuvo un breve exilio en Perú y Chile, recordó el comentario sarcástico del expresidente Gustavo Díaz Ordaz sobre el nombramiento a la presidencia de Luis Echeverría.

“Después del 68 y ante la pregunta de por qué había nombrado presidente a Luis Echeverría, respondía: imaginen ustedes que van por un callejón oscuro y de repente son atacados por un grupo de pandilleros. A ustedes lo acompañan tres personas, una que es Emilio Martínez Manautou quien dice: démosles libros a las personas que nos atacan; otra que es Alfonso Corona del Rosal quien expresa: dialoguemos con los jóvenes; y el tercero, el secretario de gobernación (Echeverría) que dice: hay que partirle la madre a estos hijos de la chingada”, recordó.

Este sarcasmo, dijo el autor, ilustra cómo eran las cosas, “el verdugo era un personaje joven, silencioso, burócrata. Nunca había tenido un puesto de elección popular pero era un conspirador, perverso y decidido a acatar sentimiento y deseo del presidente de la República con el fin de llegar a la Presidencia de la República” ¿Por qué tiene sentido recordar y escribir?, se cuestiona Guevara Niebla. “En primer lugar porque la historia debe ser una escuela. La historia nos enseña a cómo vivir.

No debemos tropezamos de nuevo con la misma piedra. No debemos aceptar que el 68 se repita, luchemos para que no se repita”, respondió.

En opinión del académico, los acontecimientos de violencia sucedidos hace unos días en la Universidad Nacional Autónoma de México evidencian que la provocación no ha desaparecido.

“Las agencias de espionaje, policías y el sector de inteligencia militar permanentemente actúan con provocadores para distorsionar los movimientos sociales, sacarlos de cauce y convertirlos en fenómenos irracionales e incomprensibles para la ciudadanía. El pasado sigue estando presente de alguna manera; hay que estudiar el pasado para construir un futuro con mayor inteligencia”, comentó. 

Fuente: La Crónica de hoy / México / Ciudad de México

Se cumplen cien años del nacimiento de esta figura seminal de la cultura mexicana del siglo XX. Imágenes inéditas se muestran en la librería Rosario Castellanos del FCE
Por: Karen Rivera
Imágenes en las que se puede observar a Juan José Arreola en su bicimoto por las Calles de Zapotlán el Grande, en 1980; o vendiendo sandalias colimenses de puerta en puerta, cuando estudiaba en la Escuela de Teatro de Bellas Artes, en 1937; o en su primer encuentro con Jorge Luis Borges, en 1966, integran la muestra que lleva el nombre del escritor mexicano y que exhibe la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.
Imágenes en las que se puede observar a Juan José Arreola en su bicimoto por las Calles de Zapotlán el Grande, en 1980; o vendiendo sandalias colimenses de puerta en puerta, cuando estudiaba en la Escuela de Teatro de Bellas Artes, en 1937; o en su primer encuentro con Jorge Luis Borges, en 1966, integran la muestra que lleva el nombre del escritor mexicano y que exhibe la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.

“Era un tipo valiente, digamos que no solamente tenía gustos y pasiones sino que se involucraba con valor hasta el fondo, y eso es mucho de lo que se muestra en estas fotografías, su faceta actoral, sus intereses en torno a manualidades, en fin, era un individuo que era activo pero además se hacía cargo de manera muy particular de sus pasiones, en ese sentido la exposición aunque es pequeña es muy puntual”, dice el músico Alonso Arreola, su nieto.

“El valor específico de esta muestra en torno a mi abuelo tiene que ver no sólo con su cercanía y con la importancia de su relación con el Fondo, sino también con los libros que está por sacar el mismo Fondo, tienen mucho material inédito.”

Perdido voy en busca de mí mismo. Poemas y acuarelas; Juan José Arreola. Iconografía; y una nueva edición de Estas páginas mías son los títulos que próximamente publicará el Fondo de Cultura Económica, como parte de la conmemoración del centenario del natalicio, de quien fuera traductor y corrector de pruebas de esta casa editorial durante la primera mitad del Siglo XX.

“En esta exposición indudablemente hay una serie de fotografías que son inéditas y que sólo saldrán en la próxima edición de la iconografía. Digamos  que en este par de volúmenes se cumple como un deseo que era no sólo de la familia, sino de muchas otras personas para conocer más de su obra poética, de su obra pictórica, a través de las acuarelas y también de una iconografía que se sospechaba nutrida y muy interesante, puesto que se trató de un hombre que fue sumamente inquieto y que estuvo en la radio, en la televisión, que daba clases, que se involucraba con el pin-pón, con el ajedrez y además siempre desde el fondo de las cosas.”

Fuente: Canal 22 / México /

En la lucha feminista, conceptualizar es politizar
Por: Martha Lamas
En la lucha feminista, conceptualizar es politizar La confrontación entre las feministas estadunidenses impulsoras del movimiento #MeToo— y sus pares francesas llevó a nuestra colaboradora Marta Lamas a reflexionar sobre el tema y a escribir un sólido volumen titulado Acoso. ¿Denuncia legítima o victimización? En el prólogo la autora alude al ¡basta ya!, ese grito indignado de las mujeres para denunciar las prácticas machistas agresivas o discriminatorias. Con la autorización de la autora Proceso reproduce fragmentos del tercer capítulo del libro, puesto en circulación por el Fondo de Cultura Económica en su colección Tezontle. 

En la lucha feminista, conceptualizar es politizar La confrontación entre las feministas estadunidenses impulsoras del movimiento #MeToo— y sus pares francesas llevó a nuestra colaboradora Marta Lamas a reflexionar sobre el tema y a escribir un sólido volumen titulado Acoso. ¿Denuncia legítima o victimización? En el prólogo la autora alude al ¡basta ya!, ese grito indignado de las mujeres para denunciar las prácticas machistas agresivas o discriminatorias. Con la autorización de la autora Proceso reproduce fragmentos del tercer capítulo del libro, puesto en circulación por el Fondo de Cultura Económica en su colección Tezontle.

Desde hace varias décadas, la denuncia y el combate a la violencia contra las mujeres se ha convertido en la gran batalla de la mayoría de las feministas, las mexicanas incluidas. La existencia de una violencia especial, dirigida a las mujeres, ha monopolizado la reflexión y el activismo feministas. Un triunfo que hay que reconocerle al feminismo es el de haber hecho visible la naturalización social que había en relación a esa violencia contra las mujeres.

A medida que las feministas empezaron a denunciar los casos de mujeres violadas, mujeres golpeadas, mujeres asesinadas, y esos casos se empezaron a contabilizar, surgió ante los ojos de la sociedad la magnitud de un problema que se padecía de manera individual. Celia Amorós nombra a este proceso “pasar de la anécdota a la categoría”, y deriva de ahí la idea de que “conceptualizar es politizar” (2009:3). Esta filósofa explica que la conceptualización se produce cuando se activa un mecanismo crítico, como el que, al registrar los casos, visualizó la magnitud de dicha violencia.

En América Latina, las feministas que asistimos al Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1981 en Bogotá, decidimos establecer un día de lucha para visibilizar esa violencia de la que no se hablaba, y para la cual no había políticas públicas. Así designamos el 25 de noviembre como Día mundial de lucha contra la violencia hacia las mujeres, y años después la ONU retomaría esa fecha y la haría oficial. Esta lucha ha tenido gran visibilidad política y social, y ha contado con un fuerte apoyo de todas las posiciones políticas, de todos los gobiernos y de todas las Iglesias. Ninguna otra causa feminista ha logrado más leyes, recursos y propaganda que la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Esta lucha se ha enfocado no solo en los brutales feminicidos, sino también en las distintas expresiones de la violencia intrafamiliar (también llamada doméstica) e institucional, en la violación y el acoso sexual, y más recientemente, en el comercio sexual y la trata.

Por todo ello, como bien señala Elisabeth Badinter, hay que “rendir homenaje al feminismo actual que le dio a la violación su verdadero significado, que se movilizó ampliamente para sacar a las víctimas de su soledad y de su silencio” (2003a:30). También hay que alabar a las feministas que investigan asesinatos de mujeres, se arriesgan a denunciarlos -y a contarlos como señaló Amorós- y así logran que se reconozca el feminicidio como una trágica y espeluznante realidad social. Y finalmente hay que estar profundamente agradecidas con los grupos de activistas que, de manera comprometida y valiente, se dedican a acompañar a las mujeres víctimas de violencia en la búsqueda de justicia, protección y reparación del daño. Pero simultáneamente a todos estos reconocimientos es preciso llevar a cabo una crítica sobre las consecuencias negativas que han producido las creencias mujeristas y victimistas en el abordaje al problema de la violencia.

Recordemos que después de esa necesaria visibilización varios grupos feministas exigieron una mayor atención a la violencia dirigida específicamente contra las mujeres, y se sumaron a la corriente radical que elimina la distinción entre la “victimización derivada de un delito” y la “victimización social”. Las feministas radicales denuncian que existen multitud de conductas socialmente admitidas y jurídicamente no prohibidas que presuponen la desigualdad entre hombres y mujeres, tal como lo fue el acoso laboral, y califica de “victimización social” la adjudicación de lugares, tareas y comportamientos “femeninos” que supuestamente conllevan la subordinación social de las mujeres. Esta victimización social está respaldada por toda una gama de rituales, costumbres y símbolos, que postulan la superioridad social de los varones y que reproducen el sexismo (Meloy y Mi11er 2011). Las feministas denuncian la existencia de esa victimización social fundamentada en el abuso y la prepotencia social patriarcal inscrita en leyes acordes con este código normativo social. Al principio esto generó rechazo, pues desde un punto de vista jurídico no se puede hablar de “víctimas” cuando la conducta que crea la victimización no es un delito. En muchos usos y costumbres que “victimizan” a las mujeres, los “victimizadores” actúan cumpliendo las normas del mandato cultural que les corresponde, sin violar ley alguna (Meloy y Miller 2011). Por eso, muchas situaciones de injusticia social son consecuencia de la permisividad misma de la sociedad ante determinadas conductas tradicionales (usos y costumbres), que atentan contra derechos humanos básicos. Sin embargo, desde tal perspectiva las feministas no suelen visualizar el conjunto de ventajas, gratificaciones y privilegios que se derivan de la misma posición femenina, y tampoco consideran si los varones padecen algún tipo de victimización social derivada del mismo código social. Esta ceguera genera una perspectiva para la cual todas las mujeres tienen categóricamente la condición de “víctimas” potenciales y todos los hombres de perpetradores o victimarios.

A lo largo del tiempo el término víctima ha venido a cobrar significados adicionales al original, que es el de una persona (o animal) que se sacrifica a los dioses, y en la actualidad se ha pasado a nombrar como víctima a la persona que resulta perjudicada por cualquier acción o suceso. En 1987 la Asamblea General de la ONU en su Declaración sobre los principios básicos de justicia para víctimas del crimen y el abuso de poder, definió a las víctimas como: “personas que, individual o colectivamente, han sufrido daño, incluyendo daño físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida económica o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, a través de actos u omisiones que violan la ley, incluidas aquellas que prescriben el abuso de poder”. Hoy en día el concepto víctima se usa de manera indiscriminada para nombrar a cualquier persona que sufra un daño, una pérdida o una dificultad derivada de una multitud de causas: un delito, un accidente, una enfermedad, una violación a sus derechos humanos, un desastre natural, etc. Así tenemos que hay víctimas del cáncer, víctimas del racismo, víctimas de un huracán, víctimas de un secuestro o víctimas de las circunstancias. La “victimología” surge como una respuesta de política pública para garantizar los derechos de las víctimas, que incluyen su defensa, la reparación del daño, la protección de la identidad y el tratamiento terapéutico especializado (Elias 1986). Con la victimología, la persona víctima (o el grupo al que pertenece esa persona) adquiere visibilidad de que está siendo objeto de persecución, violencia o discriminación. En el discurso feminista hegemónico, el de las dominance eminists, se concibe la condición de víctima como parte integral de la condición femenina. Y al haberse “feminizado” simbólicamente el concepto de víctima, a los hombres les cuesta mucho trabajo asumirse como víctimas, incluso siendo agredidos o maltratados.
Hoy existe una perspectiva muy crítica respecto del abuso de la posición de víctima. “Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable. ¿Cómo podría la víctima ser culpable, o responsable de algo?” (Giglioli 2017:11). Ya Elisabeth Badinter había planteado la existencia de la creencia de que, por su condición de víctima, una persona dice forzosamente la verdad (2003a:51). Sin duda hay muchas mujeres que son víctimas, y sin duda hay riesgos que mayoritariamente afrontan las mujeres. Pero también es cierto que, aunque su número es mucho menor, hay mujeres victimarías, y hombres víctimas. Por lo tanto, es necesario reconocer que el discurso social sobre la victimización femenina dificulta visualizar el panorama completo.

Fuente: Proceso / México /

Jacqueline Fowks: “Una gran cantidad de personas no leen noticias en la web”
Por: Pluma y Tinta

Las prácticas de desinformación basadas en prejuicios y emociones, que formulan e instalan mensajes o noticias desleales a los hechos, constituyen los mecanismos de la posverdad. En esta segunda edición de Mecanismos de la posverdad (FCE- CISEPA/PUCP 2018) de Jacqueline Fowks, se analizan, a manera de bitácora, casos de posverdad en el Perú, Colombia, Chile y México; también se incluyen dos adendas, en las que Fowks alerta sobre cómo los algoritmos determinan en los ciudadanos modos de comunicación autorreferenciales en detrimento de un diálogo por el bien común y discute la contemporaneidad del término posverdad, diferenciándolo de las formas de manipulación vigentes durante el siglo XX.

 

Las prácticas de desinformación basadas en prejuicios y emociones, que formulan e instalan mensajes o noticias desleales a los hechos, constituyen los mecanismos de la posverdad. En esta segunda edición de Mecanismos de la posverdad (FCE- CISEPA/PUCP 2018) de Jacqueline Fowks, se analizan, a manera de bitácora, casos de posverdad en el Perú, Colombia, Chile y México; también se incluyen dos adendas, en las que Fowks alerta sobre cómo los algoritmos determinan en los ciudadanos modos de comunicación autorreferenciales en detrimento de un diálogo por el bien común y discute la contemporaneidad del término posverdad, diferenciándolo de las formas de manipulación vigentes durante el siglo XX.

Tomando como referencia el aludido título, Lima en Escena entrevistó a la periodista Jacqueline Fowks, quien nos ofreció su particular mirada sobre la actual crisis política por la que viene atravesando el país.

– Jaqueline, a partir de tu libro Mecanismo de la posverdad, permíteme reflexionar sobre la actual coyuntura política: la corrupción en el Poder Judicial y el Referéndum para una reforma judicial y política…

– No es una red de corrupción en el Poder Judicial, es una red de corrupción en el sistema de justicia o aparato de justicia. El Poder Judicial alude solo a los tribunales, a las cortes. Sin embargo, la red de corrupción se extiende al Consejo Nacional de la Magistratura, un ente importante porque ratifica o designa y promueve a jueces y fiscales. También hemos visto señales de copamiento o influencia de esta red de corrupción en la Fiscalía de la Nación, en la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y en el Congreso de la República.

– Con respecto al destape de toda esta ola de corrupción. ¿Cuál ha sido el papel de los medios digitales de investigación?

-Evidentemente, IDL-Reporteros ha sido el primer medio que lideró y encabezó las investigaciones, que en un primer momento se llamó CNM audios. En el inicio tuvieron un papel preponderante tras evidenciar estos delitos en los cuales han incurrido algunos jueces y fiscales supremos, algunos miembros del Consejo Nacional de la Magistratura; José Cavassa, el operador de esta red en la ONPE, y empresarios cercanos a los fujimoristas. Incluso, se comprobó la relación de algunos de ellos con el congresista Héctor Becerril. IDL-Reporteros marcó la cancha con toda esta cantidad de audios y reportajes que luego siguieron los otros medios. Hay que recordar, que una semana después del primer reportaje de IDL-Reporteros, Panorama aportó información importante. Posteriormente, América Televisión a través de Canal N y el programa dominical Cuarto Poder, contribuyó con nueva información. IDL-Reporteros lideró esta develación de información sobre esta trama de corrupción del sistema de justicia.

-Las redes sociales han jugado un papel primordial en todo este proceso de denuncias. ¿Cuál ha sido su contribución mayor?

-Las redes sociales han contribuido significativamente a que esta información se difunda. IDL-Reporteros lo hizo desde el inicio. No solamente las redes sociales han sido vehículos de virales que los ciudadanos han ido generando o circulando sino que desde el inicio IDL-Reporteros hizo piezas para las redes sociales. Además de poner el enlace de los reportajes extensos que acompañaba cada audio, desde sus cuentas de Facebook y Twitter, también se podían escuchar los audios o saber quiénes eran los protagonistas del nuevo audio. Todos los medios digitales, incluso La República, han hecho uso de las redes para difundir sus investigaciones, más allá de sus sitios web o más allá del medio tradicional en el que publican.

-¿Crees que los medios digitales se han convertido en el vehículo de comunicación más importante en estos momentos?

-Infelizmente no. Diría que ha crecido la cantidad de sus lectores y visitantes. Un crecimiento significativo si lo comparamos con años anteriores. Se debe tener en cuenta que IDL-Reporteros existe desde el año 2009. Este portal independiente ha realizado series de investigación como el Caso Lava Jato, que han sido importantes, y como en su momento Gustavo Gorriti comentó, contaban con revelaciones que ningún otro medio tenía. Los medios nacionales hicieron eco o publicaron estas grandes revelaciones como la existencia de esa anotación en la agenda de Odebrecht que dice “aumentar Keiko…”. Pese a esos develamientos significativos de Lava Jato y su vínculo con el fujimorismo o los supuestos sobornos a Humala, Toledo, y a los otros expresidentes, no lograron alcanzar la gran cantidad de lectores y visitantes que tienen ahora. El público de estos medios digitales creció sustantivamente pero aún no son el vehículo de comunicación más importante. Quisiéramos que sea el vehículo más importante pero no es posible porque hay una gran cantidad de personas que no están acostumbradas a leer las noticias en la web o en los teléfonos. Asimismo, un porcentaje alto de personas no tienen acceso a internet o si entran es para realizar otro tipo de actividades y no precisamente para consumir noticias. Finalmente, un buen porcentaje de personas no ingresan a su celular a ver información porque no tienen un plan de datos. Hay que tener en cuenta los diferentes tipos de ciudadanos. 

No todos somos urbanos con acceso a internet en el Perú.

-¿IDL-Reporteros es hasta el momento el medio de investigación más importante en el despliegue de estas denuncias a través de los audios que obtienen?

– Es posible que en un primer momento. Hace tres semanas, La República se ha aliado con los medios Ojo Público, Convoca y Wayka, para desarrollar sus propias investigaciones a partir de audios que ellos han conseguido sobre el mismo tema. Ellos trabajan sus propios reportajes de acuerdo a sus propias revelaciones. El Comercio maneja también sus propios audios y las coberturas o reportajes que realizan son diferentes a los de IDL-Reporteros. Es verdad que en las dos primeras semanas de revelaciones elaboraban sus noticias a partir de lo que IDL-Reporteros revelaba, sin embargo, después del momento inicial cada medio empezó a buscar su propia información.

-La mayoría oficialista en el Congreso entorpece la discusión y eventual aprobación de los proyectos de ley para la reforma política y judicial presentados por el Ejecutivo. ¿Cómo observas esta actitud de parte de la bancada fujimorista?

-La obstrucción que desarrolla la bancada fujimorista para los proyectos de ley para la reforma política y la reforma de la elección del CNM es la misma que han tenido en los dos primeros años de este gobierno. Observamos lo mismo.

– ¿Consideras que algún medio en particular ha trabajado estos temas alterando la objetividad de los hechos ‘incurriendo en la posverdad’?

– Más que los medios, señalaría algunas afirmaciones expresadas por el fiscal de la Nación en alguno de los mensajes que ha grabado y difundido por todos los medios posibles y en algunas entrevistas que ha ofrecido. El fiscal de la Nación ha dicho que el no tiene ninguna tacha y que tiene una carrera impecable en la Fiscalía de la Nación. Recordemos que estuvo varios años apartado de la Fiscalía. Si mal no recuerdo volvió el año 2002. Pedro Chávarry fue nombrado secretario general del Ministerio Público cuando lo dirigía Blanca Nélida Colán, operadora de Vladimiro Montesinos para el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN). En esos años que no laboró para la Fiscalía de la Nación trabajó como abogado privado para James Stone, un traficante de armas y miembro de la red de Vladimiro Montesinos. No lo llamo posverdad porque no tiene que ver con lo que explico en el libro. Sin embargo, sí hay varios casos como el del Fiscal Chávarry, que faltó a la verdad, alterando los hechos que ocurrieron en los noventa.

-En contraparte a estas denuncias periodísticas, qué papel juegan los denominados “fujitrolls”, algunos de los cuales hacen uso de la posverdad.

– Se debe tener en cuenta que hay por lo menos un informe de la fiscal provincial Sandra Castro acerca de los “Cuellos blancos del puerto”. En este ella indica cómo es la jerarquía y alude al juez César Hinostroza como la cabeza de esta red. También menciona al fiscal de la Nación Gonzalo Chávarry como parte de la misma. Hay pruebas que también involucran al empresario Antonio Camayo, que ha sido aportante de campañas del fujimorismo. Un personaje cercano a otros líderes y congresistas de Fuerza Popular. Los que defienden estos intereses normalmente se dedican a atacar a quienes hacen las denuncias. Recuerdo que al inicio de estas investigaciones, con los primeros audios, una de las primeras formas de ataque a Gustavo Gorriti señalaban que los audios eran producto del chuponeo y manifestaban que Gorriti era el nuevo Montesinos. Esa fue una de las primeras maneras en que se quiso desprestigiar estos reportajes con los cuales IDL-Reporteros ha trabajado sus investigaciones. Felizmente esto fue desbaratado haciendo evidente que los audios fueron producto de una orden judicial solicitada por fiscales que estaban investigando a bandas de narcotraficantes del Callao y a los abogados de los mismos. Tendríamos que revisar estas maneras con las cuales se ha querido desacreditar estás denuncias que se han podido confrontar con los hechos reales. Vemos un ánimo de defender a sus líderes. Uso la palabra ánimo explícitamente para decir que estos mensajes están propulsados por un ánimo y una emoción y no por argumentos o datos verificables. Esta versión que los audios son producto del chuponeo era falso, pero a quienes difundieron estas versiones no les importó mucho porque era una manera contundente de difundirla. Las personas comunes y corrientes estamos en contra del chuponeo, en contra de Vladimiro Montesinos, entonces era una manera fácil de entender que se trataba de un ataque a quien empezó estas revelaciones.

-Finalmente. ¿Cuál es el hilo conductor entre los métodos de desinformación aplicados en la era del fujimorato con Montesinos a la cabeza dirigiendo los contenidos de los diarios chicha y los actuales “fujitrolls” producidos por algunos asesores de prensa de ciertos congresistas oficialistas?

-Hay una experiencia acumulada y resultados demostrados. Cuando se trabaja con desinformación se puede llegar a una gran cantidad de personas que confían en sus líderes de opinión. Pienso en Karina Calmet, que tiene una gran cantidad de seguidores, y no porque haya empezado a postear mensajes políticos o ideológicos, sino porque es una persona popular de la televisión. Hay algunas personas afines a estos personajes que tienden a creer todo lo que afirman. Una gran cantidad de personas que prestan servicios a esta red cuentan con experiencia. Estas saben perfectamente qué cosa es desinformar. Lo hicieron en los noventas y lo siguen haciendo. Lo que hemos visto en los medios sobre la invasión de la explanada del estadio de Alianza Lima, es un hecho llamativo. Era evidente que todos los medios se iban a desesperar con la cobertura de esa noticia por la importancia del hecho y era una maniobra distractiva contundente que les salió bien hasta cierto momento.

Sobre Jacqueline Fowks

Periodista, editora e investigadora. Profesora asociada de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Perú y colaboradora del diario español El País. Magíster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de México. Actualmente preside la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (apep). Ha publicado Chichapolitik: la prensa con Fujimori en las elecciones generales 2000 en el Perú (2015), Mecanismos de la posverdad (2017), y editado Prensa extranjera en el Perú: 50 años de historia (2016).

Actividades de la autora

El miércoles 3 de octubre, la periodista, editora e investigadora Jacqueline Fowks, participará -en la UNMSM- en el conversatorio sobre la posverdad, organizado desde los enfoques de la epistemología, la cultura y la política. Lo organiza el grupo de investigación Episteme y se llevará a cabo en el Auditorio Principal de la Facultad de Letras y CC.HH., a las 7:00 pm. Asimismo, el viernes 5 de octubre, participará en el Coloquio Interdisciplinario de Humanidades “Verdad, historia y posverdad. La construcción de narrativas en las humanidades”. La cita será en el auditorio de Humanidades de la PUCP a las 3:00 pm.

Fuente: limaenescena.blogspot.mx / Perú /

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