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A Ricardo Piglia siempre le interesó la literatura mexicana
Por: Reyna Paz Avendaño
Al escritor Ricardo Piglia (Argentina, 1941-2017) siempre le interesó la literatura mexicana, no sólo fue El llano en llamas, de Juan Rulfo, el libro que motivó su inclinación por la escritura, desde 2010 quiso que su colección Recienvenido, dedicada a rescatar autores argentinos poco leídos, se ampliara con la inclusión de escritores latinoamericanos, entre los cuales figuraría la cuentista mexicana Inés Arredondo. Así lo comentaron editores, escritores y académicos durante el Homenaje a Ricardo Piglia (1941-2017).Conversatorio, celebrado ayer en el edificio sede del Fondo de Cultura Económica (FCE).
Al escritor Ricardo Piglia (Argentina, 1941-2017) siempre le interesó la literatura mexicana, no sólo fue El llano en llamas, de Juan Rulfo, el libro que motivó su inclinación por la escritura, desde 2010 quiso que su colección Recienvenido, dedicada a rescatar autores argentinos poco leídos, se ampliara con la inclusión de escritores latinoamericanos, entre los cuales figuraría la cuentista mexicana Inés Arredondo. Así lo comentaron editores, escritores y académicos durante el Homenaje a Ricardo Piglia (1941-2017).Conversatorio, celebrado ayer en el edificio sede del Fondo de Cultura Económica (FCE).

“En 2011 Ricardo me presentó el proyecto que decidió llamar Recienvenido y comenzó un rico trabajo de diseñar la colección, seleccionar a los autores y títulos, tareas que Piglia hacía con su rol de gran lector. Entonces me acercó la idea de rescatar narrativa argentina de la segunda mitad del siglo XX que por algún motivo de mercado, había pasado desapercibida. Iniciamos la serie con Germán García y el último tomo, el número 13, fue dedicado a Ezequiel Martínez Estrada”, recordó Alejandro Archain, gerente de la filial del FCE en Argentina.

Sin embargo, en sus últimos años de vida el autor de Respiración artificial y El último lector, manifestó su inquietud por ampliar dicha colección con autores latinoamericanos. “Él seguía pensando en proyectos porque ya habíamos empezado a conversar sobre ampliar la serie con autores latinoamericanos, pero ya no se pudo hacer, ya no se pudieron integrar narradores mexicanos, colombianos”, añadió el editor.

Al respecto, Rosa Corral, investigadora de El Colegio de México y amiga del escritor argentino, platicó que Ricardo estaba lleno de proyectos a pesar de su enfermedad: esclerosis lateral amiotrófica. “Pude conversar algunos con él, algunos los realizó, como Los diarios Emilio Renzi, y otros se quedaron en el tintero. Entre ésos y escuchando lo que acaba de decir Alejandro Archain, entiendo porqué Ricardo me preguntó mucho sobre mis preferencias entre las escritoras mexicanas”.

Corral indicó que platicó mucho con Piglia sobre la obra de Inés Arredondo (Sinaloa, 1928-1989), autora que lo deslumbró. “Le pregunté por qué y me respondió que quería hacer antologías de esas autoras cuando tuviera tiempo. Eso sucedió en 2010. Entonces pienso, y oyendo a Archain, que después de la serie de los argentinos, Recienvenido hubiera podido seguir con ese gesto generoso de dar a conocer escritores de otras latitudes, en este caso, hablo de narradoras mexicanas”.

TRADUCCIÓN Y GUIÓN. La especialista en literatura rioplatense, Rose Corral, destacó que Ricardo Piglia, en 2013, cuando ya estaba diagnosticada su enfermedad, cerró lecturas, relecturas y reapropiaciones de Jorge Luis Borges y Roberto Arlt e inició dos experimentos: las clases sobre Borges y “yo le pregunté qué haría con Arlt, me dijo ‘no voy a repetir clases, voy a hacer una serie guionista de TV como hizo Fassbinder con Berlín Alexanderplatz en 1980’ Entonces estaba por trabajar el guión, hablo de julio-agosto de 2013”.

Otro proyecto que el argentino compartió con su amiga, fue la intención de publicar las crónicas de Arlt, “pero le dije que eran muchas, casi 3 mil y eso no se podía hacer en un libro, entonces me expresó que lo hiciéramos aunque fuera de forma digital. Eso lo comentamos en una conversación de sobremesa”.

Rose Corral también platicó que en los próximos meses se publicará la traducción al chino de la novela Respiración artificial; sin embargo, en ese tema Piglia dejó un pendiente: retomar el diario que escribió cuando visitó China en 1973, escritos que tenía la intención de publicar.

“Hay todavía mucho qué publicar y recuperar de Piglia, recuerdo que hay una antología del realismo muy temprana, hay también un texto que encontré en Austin, Estados Unidos, que se llama Yo, una reunión de testimonios autobiográficos que van desde Sarmiento, Rosas, hasta autores contemporáneos. Entonces Piglia iba consignando reflexiones de estos autores sobre ellos mismos, dice Liliana Weinberg, crítica literaria.

“La idea de antología es en efecto una prueba más de la generosidad de Piglia, de su vocación de lector y editor, y valdría la pena recuperarla”, añade.

La también investigadora del Colmex, destacó que es necesario reeditar el Diccionario de la novela, de Macedonio Fernández, que circula muy poco en América. “Además de recuperar sus colaboraciones con revistas como Punto de vista, porque eso nos permitiría ver su trayectoria de lectura y ver en qué otras cosas estaba pensando”.

Sobre los proyectos que Piglia dejó pendientes, el director del FCE, José Carreño Carlón, dijo que por el momento no hay algo concreto. “La obra de Piglia está colocada con sus derechos editoriales, tiene un agente literario muy activo, tenemos esperanza de que haya una serie de materiales que no estén publicados, porque él trabajó hasta el último momento. Es probable que encontremos inéditos, pero vamos a estudiar los materiales que se publicaron en su momento o de manera aislada”.

OBSERVADOR. El académico y escritor Manuel S. Garrido definió a Piglia como generoso y lector, y destacó cuatro obras que considera fundamentales: Prisión perpetua, Respiración artificial, La ciudad ausente y El último lector.

“Piglia fue un agudo y muy inteligente observador del mundo y de las sociedades de nuestro tiempo, por un lado observa un inquietante debilitamiento del sujeto, filosóficamente hablando, y del ciudadano ante el dominio de los relatos absolutos, del poder político, poder ideológico y del poder de los mercados”.

Para Garrido en sus obras, a Piglia le urge poner vida donde el poder denosta, “poner memoria donde la muerte pone olvido y poner imaginación, poner libertad donde el poder impone prisión perpetua”. En el conversatorio también estuvieron presentes Daniela Blejer, Martín Kohan, Guillermo Saavedra, Eduardo Becerra, Mario Jursich y Andrea Torres Perdigón.

Fuente: La Crónica de hoy / México /

El FCE ya es grupo editorial
Por: Redacción
Aunque desde la pasada FIL de Guadalajara, el stand del Fondo de Cultura Económica (FCE) ya tenía en grande y mayúsculas el título GRUPO, ha sido más llamativo que en la invitación para el Homenaje Internacional a Ricardo Piglia, que congregó ayer vía streaming a estudiosos de la obra del escritor argentino convocados por las filiales de Argentina, Colombia, España y por supuesto México, la firma sea Grupo Fondo de Cultura Económica.
Aunque desde la pasada FIL de Guadalajara, el stand del Fondo de Cultura Económica (FCE) ya tenía en grande y mayúsculas el título GRUPO, ha sido más llamativo que en la invitación para el Homenaje Internacional a Ricardo Piglia, que congregó ayer vía streaming a estudiosos de la obra del escritor argentino convocados por las filiales de Argentina, Colombia, España y por supuesto México, la firma sea Grupo Fondo de Cultura Económica. Incluso en los paneles del Ajusco y en la página oficial de la editorial mexicana se señala que el Fondo es un grupo editorial en lengua española, asentado en México, con presencia en todo el orbe hispanoamericano, que fue fundado en 1934, tiene diez filiales en el mundo y que ha publicado más de 10 mil obras, de las cuales cerca de 5 mil se mantienen en circulación. 

Nos cuentan que en esa casa editora llegaron a la conclusión de que sí, son un grupo editorial fuerte y así se nombran ya.

Fuente: El Universal / México /

Un poeta esencial
Por: Virginia Bautista
Considerado el máximo representante del modernismo literario en lengua española, Rubén Darío, de quien hoy se conmemora el 150 aniversario de su natalicio, era un hombre de su época. Para conmemorar este festejo, el escritor mexicano Alberto Paredes acaba de publicar el libro Retrato del poeta como joven cuentista (FCE), con prólogo de Alfonso García Morales, en el que ofrece una edición crítica de los 15 cuentos conocidos que Darío escribió antes de la segunda edición de Azul (1890).
Hoy se conmemora el 150 aniversario del natalicio del máximo representante del modernismo en español.

Como un hombre comprometido, prolífico y disciplinado, “un amante del buen comer, del buen beber y el buen vestir”. Un poeta esencial y un prosista importante, define el escritor nicaragüense Sergio Ramírez (1942) a su paisano Rubén Darío (1867-1916).

Considerado el máximo representante del modernismo literario en lengua española, Darío, de quien hoy se conmemora el 150 aniversario de su natalicio, era un hombre de su época. “A pesar de que lo recordamos como un poeta, él era un buen cuentista y un excelente cronista. Su producción en este último género fue abundante. Era un periodista que se ocupaba de todos los temas de la vida, de las cosas que lo rodeaban, de la historia”, comenta Ramírez. 

El Premio Internacional Carlos fuentes 2014 agrega, a propósito de su libro A la mesa con Rubén Darío, en el que reúne 700 crónicas del autor de Azul que su sobrevivencia dependía de la escritura. 

“Sus crónicas para el diario La Nación de Buenos Aires le daban el sustento, no sus libros. El periodismo le daba de comer, por eso escribió muchas historias cotidianas”, señala. 

Y destaca la visión comprometida que el poeta tenía como cronista, pues no sólo se interesaba en la vida cotidiana de los grandes comensales y restaurantes, sino en el hambre y las necesidades de los pescadores pobres, su dura vida en Francia y España. 

Dice que el también diplomático en Colombia, Buenos Aires, Chile, España y París (Francia) era “un hombre refinado, de buen gusto, que no ahorraba ni en seda, ni en champaña ni en flores”. 

La obra del autor de Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), El poema de otoño (1910) y El oro de Mallorca (1913) no sólo continúa vigente, sino que sigue despertando el interés de los actuales estudiosos de la literatura. 

Un ejemplo de ellos es el mexicano Alberto Paredes, quien acaba de publicar Retrato del poeta como joven cuentista (FCE), con prólogo de Alfonso García Morales, en el que ofrece una edición crítica de los 15 cuentos conocidos que Darío escribió antes de la segunda edición de Azul (1890), pero que decidió no incluir en ésta. 

“Darío no sólo es un poeta esencial, sino un prosista igualmente importante. Aunque a un ritmo menos intenso que el que estos escritos se merecen, prosigue la revaloración del gran cuentista y cronista que fue”, apunta Paredes en su ensayo. 

“Es un escritor de figura rica y múltiple... se trataba de un polígrafo; un poeta que se desempeñaba más allá de sus versos. Su obra está tanto en sus poemas como en el resto de sus libros y sus textos dispersos”, añade. 

En el marco del 150 aniversario de su natalicio, el autor de la autobiografía La vida de Rubén Darío escrita por él mismo será recordado hoy en su natal Nicaragua y en España, principalmente, países donde el poeta vivió durante largo tiempo.

Fuente: Excélsior / México / Ciudad de México

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Publica el Fondo Obras completas. Terra Nostra, de Carlos Fuentes

Por: Notimex

Son 25 años de la Colección A la Orilla del Viento

Por: REDACCIÓN FCE