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José G. Moreno de Alba
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interferir
 

ÁNGEL ROSENBLAT, el gran filólogo venezolano, en su delicioso libro Buenas y malas palabras (1956) hizo muchas útiles recomendaciones sobre el empleo de infinidad de voces que en ocasiones la Real Academia terminaba por adoptar, casi siempre mucho tiempo después. Un ejemplo entre otros muchos es el del verbo interferir, con el significado genérico de 'cruzar, interponer algo en el camino de una cosa, o en una acción', que se tenía entonces por un anglicismo impropio. Para ello pudo haber influido la opinión de Ricardo Alfaro, quien en su, aunque respetado, ciertamente purista Diccionario de anglicismos había escrito: "Interferir es de los anglicismos más superfluos e injustificados, puesto que tenemos en nuestra lengua estos términos de gran precisión y vigor semántico: intervenir, ingerirse, inmiscuirse, mezclarse..." Escribe en seguida otros 14 términos más, algunos de los cuales no parecen muy convenientes, como sería el caso de ingerir, que de conformidad con lo que señala el DRAE sólo tiene el significado de 'introducir por la boca la comida, bebida o alimentos', o el del raro y casi totalmente desconocido empecer ('impedir, obstar').
        Por su parte, el buen sentido de Rosenblat lo llevaba a recomendar sin escrúpulo alguno el verbo interferir, así viniera del inglés (to interfere), por una parte, y, por otra, del lenguaje de la física (en esa ciencia, una interferencia es cierta acción recíproca de las ondas). Evidentemente el lenguaje común está lleno de usos metafóricos. Muchas voces científicas especializadas han pasado con sentido figurado al habla cotidiana: "cristalizar una idea", "célula del partido comunista", "proyecto embrionario", etc. Por otra parte, por lo que respecta al uso de anglicismos en español, conviene tener en cuenta que no pocos de ellos son no sólo tolerables sino incluso convenientes. Ése sería el caso de interferir e interferencia.
        Pues bien, la recomendación de Rosenblat de incorporar al léxico español el verbo interferir con el sentido de 'cruzar, interponer', planteada por él hacia 1950, no fue atendida por la Academia sino en la edición vigésima de su DRAE (1984). Todavía en la decimonovena, de 1970, aparecía explicado únicamente el tecnicismo de la física. En 1984 se anota ya, como primera acepción, la general de 'cruzar, interponer algo', y en la de 1992, la vigésima primera, se añade el origen etimológico del vocablo: del inglés interfere.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.