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José G. Moreno de Alba
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me simpatiza / simpatiza conmigo
 

EL VERBO SIMPATIZAR se clasifica en los diccionarios como intransitivo y se define de la manera siguiente: 'sentir simpatía hacia algo o alguien'. Puede también tener sentido recíproco, como en "los dos simpatizaron de inmediato". No sólo en México sino en muchas otras partes del mundo hispanohablante suele construirse este verbo con objeto indirecto pronominal: me simpatiza, le simpatizo, te simpatizamos... La gramática normativa rechaza este empleo del pronombre y sugiere que los anteriores enunciados se digan de otra manera: simpatiza conmigo, simpatizo con él, simpatizamos contigo...
        Independientemente de que son los hablantes los que en efecto rigen los usos lingüísticos, desde un punto de vista gramatical e incluso semántico no parece convenir el empleo del pronombre personal objetivo indirecto con el verbo simpatizar. Véanse algunos argumentos. Nadie emplea un objeto directo (no pronominal) con ese verbo. No es posible decir, sea por caso, *simpatizo a mi vecino, aunque puede oírse le simpatizo a mi vecino, con un pronombre le de carácter anafórico. Como se ve, el empleo del objeto indirecto con este verbo parece limitarse a los pronombres personales.
        Ahora bien, de conformidad con la definición que proponen los diccionarios ('sentir simpatía'), no parece apropiado el empleo de un pronombre indirecto, pues no se dice, por ejemplo, *le siento simpatía, como no se dice tampoco *le siento odio. En estos casos ('sentir algo'), el verbo parece exigir complementos introducidos por preposiciones como por o hacia (siento simpatía por, hacia él; siento odio hacia él).
        A esa misma propuesta (empleo de preposiciones) lleva el análisis etimológico de simpatizar. Proviene del sustantivo simpatía, que, por su parte, tiene origen en el griego sympátheia, que viene a significar algo así como el 'hecho de tener sentimientos semejantes' (según Guido Gómez de Silva en su Breve diccionario etimológico de la lengua española). En efecto, si bien se ve, es esto lo que actualmente queremos decir cuando empleamos la voz simpatía (y el verbo simpatizar): no puede sentirse simpatía hacia alguien que tiene sentimientos contrarios a los propios. Pues bien, esta idea no puede expresarse por medio de complementos indirectos: la coincidencia de sentimientos se manifiesta precisamente por medio de la preposición con: no debería decirse *le simpatizo sino simpatizo con él.
        Es probable que la razón del empleo de pronombres objetivos indirectos con simpatizar esté en algún cruce con otros verbos, semejantes semánticamente, que sí rigen objeto indirecto, como gustar o agradar (me gusta, le agrado, *nos simpatiza). No dejo de considerar, por otra parte, que algunos empleos de pronombres objetivos indirectos, injustificables si se les analiza gramaticalmente, parece que ya están establecidos en la lengua (o en algunos dialectos al menos), como es el caso de "se *me acercó" por "se acercó a mí". Es muy probable que algo semejante esté ocurriendo (o haya ocurrido ya) con simpatizar. En tal caso, hay que reconocerlo así, de nada servirán las argumentaciones gramaticales, pues, repito, son sólo los hablantes los que deciden la manera como van a emplear su lengua.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.