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José G. Moreno de Alba
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mismo
 

TANTO LAS GRAMÁTICAS cuanto los diccionarios señalan que el término mismo(a)(s) es un adjetivo y que, por ende, tiene la función de modificar a un sustantivo, concertando con él en género y en número: el mismo libro, la misma gente, los mismos problemas, las mismas personas. Tiene el sentido de 'idéntico, no otro'. Como otros adjetivos, también mismo puede sustantivarse, es decir, pasar a desempeñar en un enunciado funciones de sustantivo. Esto se logra, sobre todo, mediante la anteposición del artículo: el mismo, la misma, los mismos, las mismas. En el enunciado "trae el mismo traje de ayer", mismo es un adjetivo que modifica al sustantivo traje; en "ese hombre no es el mismo que tú conoces", el mismo es un adjetivo sustantivado, que sintácticamente desempeña la función de núcleo de predicado y que, desde un punto de vista semántico, equivale al sustantivo al que está sustituyendo, esto es, hombre (y por tanto viene a ser, también, un pronombre). El enunciado es en cierto modo una forma elíptica de la oración completa que sería "ese hombre no es el mismo hombre que tú conoces".
        En el español contemporáneo, sobre todo en el lenguaje forense y en la prosa técnica, se producen, en relación con el uso de mismo, dos fenómenos. Uno consiste en el abuso del empleo pronominal de mismo. En muchas ocasiones, sin expresar esa enfática 'identidad', que es el contenido semántico obligatorio de mismo, sustituye impropiamente a pronombres personales, posesivos o demostrativos. Véanse los siguientes enunciados: "acercó una silla y se sentó en *la misma", "se aprobó la ley, pero la reglamentación de *la misma será lenta". El empleo de la misma en esos enunciados es innecesario; bastaría el pronombre personal ella y el adjetivo posesivo su: "acercó una silla y se sentó en ella", "se aprobó la ley, pero su reglamentación será lenta". No hay, en los respectivos contextos, otras sillas u otras leyes con las que puedan confundirse la silla y la ley de los ejemplos: no se necesita, por lo tanto, emplear el adjetivo sustantivado la misma, que significa 'idéntica, no otra'.
        El otro fenómeno, que se produce al menos en el español mexicano actual, consiste en la eliminación del artículo que suele anteceder a mismo cuando se sustantiva: "le escribió al procurador, *mismo que no le ha contestado". Se trata, como se ve, de un empleo igualmente innecesario y superfluo de mismo. En este caso no está sustituyendo a pronombres personales ni demostrativos, sino simplemente está sobrando, pues el solo pronombre relativo es suficiente. Mismo, en el ejemplo, no añade nada al enunciado. Basta con decir: "le escribió al procurador, quien (que, el que) no le ha contestado". Es un error pensar que estos usos superfluos de mismo ayudan a hacer enunciados más explícitos y elegantes; creo que, en la mayoría de los casos, sucede lo contrario.


Usted hallará aquí un conjunto de artículos sobre palabras, expresiones, reglas gramaticales y ortográficas que provocan confusión o equívocos entre los hablantes. Cada entrada tiene un título, en el que se sintetiza el tema ahí tratado; por ejemplo: “bistec / bisté / bisteques / bisteces” explica los orígenes del vocablo con que solemos referirnos al filete. Para llegar a esa minucia haga clic en la letra B y busque dicha entrada, o haga clic en la lista de Todas las entradas y localícela ahí.