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La Feria Internacional del Libro empieza a escribir un nuevo capítulo
Después de dos años interrumpida por la pandemia, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires volvió a abrir sus puertas y a habilitar, de ese modo, uno de los eventos culturales más importantes de Latinoamérica, por su tamaño, la enorme cantidad de gente que convoca, y por el peso de las y los escritores, ilustradores, editores que protagonizan las más de 1600 actividades programadas hasta el próximo 16 de mayo.
Con el impulso de la celebración del reencuentro vivido en el predio de la Rural, la ceremonia tuvo la marca contundente del discurso inaugural del escritor Guillermo Saccomanno, de fuerte tono crítico hacia las condiciones sociales y de producción de la industria editorial en la Argentina, del oficio de escritor en particular, y además a una lógica comercial que atañe también a esta feria.
Como es tradición, dieron también sus discursos el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, el de Ciudad, Enrique Avogadro, el presidente de la Fundación El Libro, Ariel Granica, y también Tatiana Viera, en representación de La Habana, la ciudad invitada de este año.
Los libros, a precios accesibles
El predio de La Rural empezó a llenarse de personas ansiosas por conseguir las últimas novedades editoriales o los clásicos de la literatura a precios atractivos. La edición de la Feria del Libro 2022 se extenderá hasta el lunes 16 de mayo. Hay, por ejemplo, libros por $500, 2 por $900 o 3 por $1.200, en el stand de Océano.
El Fondo de Cultura Económica exhibe una mesa de títulos a $490. Dickens y Lumen, proponen 3 por $1.000; o un libro por $400, mientras que en el stand de Lorraine se venden a $600 y $800 o 3 libros por $1.500. La crisis no debería ser un motivo para dejar de visitar la Feria: el paseo y el contacto con los libros vale la pena, incluso si no se puede llevar uno a casa.
Frente a un panorama incierto para los actores del sector editorial, en caída libre en los últimos años, también se hace evidente que los grandes tanques de la industria apuestan por los best sellers y los autores con mayor proyección de ventas, mientras que los editores independientes -que publican cerca del 55 por ciento del volumen total de ejemplares que se lanzan al mercado y el 70 por ciento de la cantidad de novedades, según la Cámara Argentina del Libro- se juegan por el descubrimiento de nuevos autores, los libros ilustrados o la traducción de piezas preciosas.
Los infantos juveniles serán los protagonistas
Este año, la Feria buscará recuperar con la presencialidad su lugar como principal evento cultural del calendario argentino, y al mismo tiempo también incorpora el streaming: muchas de las actividades de la Fundación El Libro -organizadora del encuentro-, así como de muchos de los 1500 expositores participantes, transmitirán sus actividades vía web, a través de las redes de la Feria, en el caso de las primeras, y de las de los distintos sellos, en el caso de las editoriales, librerías, distribuidoras e instituciones que se suman.
La literatura infantil y juvenil (LIJ), que es la niña bonita de la industria, una forma de decir que se mantiene como el único segmento que registra un crecimiento sostenido, también tiene un protagonismo indiscutible: según la CAL, la LIJ representa alrededor del 40 por ciento de las novedades, un fenómeno que corre a la par de la proliferación de los Bookfluencers, y está claro que, como otros años, volverá a "mover la aguja" de las ventas.