El nombre que me conviene que tengas

Desaparecidos, asesinatos, tortura, incriminaciones, injusticia, abandono, búsquedas infinitas de familiares. No, no estoy hablando de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, tampoco de los cientos de mujeres desaparecidas al año, ni de los indígenas, ni de las niñas que no regresan a casa. Hablo de Loxicha, un pueblo de Oaxaca que se vio envuelto en luchas sociales en la década de los 90.

 Siempre me ha gustado estar informada, escucho la radio, veo las noticias, leo periódicos, leo Facebook. Esto no garantiza que lo que recibo sea verídico. Qué triste, ¿no? No saber en qué país vivimos, no conocer la realidad de los hechos, atenernos a lo que nos comunican los medios. Pues esto es lo que vivieron en Loxicha, los ejércitos de la noche, los familiares de cientos de hombres que fueron acusados de ser partidarios del Ejército Popular Revolucionario: hombres inocentes que desaparecían dejando familias asustadas, familias después amenazadas; y cuando aparecían, si lo hacían, eran acusados de quién sabe cuántos delitos y torturados en la cárcel.

Fabricio Mejía Madrid escribió esta crónica, publicada en la colección Vientos del Pueblo del Fondo de Cultura Económica, ilustrada por Ricardo Peláez, quien ya suma varias colaboraciones en la colección. De forma breve y, a la vez, fastuosa, cuenta la destrucción de estas familias: desaparecido uno de sus integrantes, la familia entera estaba en peligro, viéndose obligada a desaparecer también, transformándose en otros con tal de salvar sus vidas.

 ¿Qué tan lejos estamos de esa realidad cuando no sabemos lo que pasó con esos estudiantes, con esas mujeres o niñas que desaparecen día tras día? Sí, algunas están muertas, otros quién sabe. Y si preguntas, nadie contesta. Siento que esta colección, en especial las crónicas, recrea la realidad en la que vivimos. Y me entristece, porque no hablamos de años recientes, son más de 20. ¡20 años intentando saber la verdad, intentando saber lo que ocurre en el país y nomás no! ¡Años intentando saber quiénes somos, luchando por un reconocimiento, esperando no tener que cambiar de nombre!

 

Anterior Siguiente