Detalle noticias
Mongo Blanco
Reflexiones sobre Mongo blanco tras el premio Espartaco y ante su lanzamiento en toda Latinoamérica por FCE México.
Pues sí, años de aprender, de estudiar, de investigar y recopilar información. De ordenarla para vestir una ficción, para que aquello que no es verdad y pertenece al autor sea siempre verosímil y no desmerezca la historia real, brutal, apasionante y feroz en la que se basa la novela. La historia del esclavismo español, memoria necesaria en tiempos de estatuas derrocadas y blacklivesmatter.
Actuar y escribir son dos caras de un hermoso y milenario oficio: contar historias. Cuando actúo lo hago rodeado de gente, de un equipo al servicio de la historia. Pero cuando escribo soy sólo yo, mi mayor aliado y mi mayor enemigo, mis ilusiones y mis miedos ante la hoja en blanco. Esos momentos febriles en los que, en un mismo día, te sientes Prometeo a punto de robarle el fuego a los dioses y el más miserable de los junta letras, incapaz de expresar ideas o emociones con un mínimo de belleza o interés. Escribiendo esta novela me he sentido tantas veces a punto de irme a pique, como el piloto de una goleta desarbolada en la tormenta… Pero no, al final barco, tripulación y carga-terrible carga-siempre llegamos a puerto. No hay emoción sin algo de miedo por medio. Y esta es una novela emocionante.
Camino de su sexta edición en España, ahora cruza el mar y será vuestra en América, seréis los lectores los que tengáis que aguantar sobre cubierta las olas altas como castillos y el viento helado de la historia que acuchilla nuestro presente. ¡Feroz travesía!