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Rememoran a Julio Torri, el escritor de la brevedad
Entre las letras mexicanas, el escritor saltillense Julio Torri ocupa un lugar especial. Ya sea por su trabajo narrativo, por su labor como docente, por su pasión por la lectura y su difusión, así como por su nivel intelectual e idealismo que lo llevó a ser parte del Ateneo de la Juventud. Pero, a la par de su importancia histórica, su figura se ha sumido en la oscuridad relegada al ámbito académico y no tanto al público.
Nacido en 1889, Torri falleció en 1970 cumpliéndose este año, medio siglo de su fallecimiento. Así, este julio la Real Academia Mexicana de la Lengua – de la cual fue miembro desde 1942 hasta su muerte–, le dedicó diversas actividades. Así como la Secretaría de Cultura (Sec), que presentó una charla sobre el autor de De Fusiliamientos con la presencia de los escritores Luis Jorge Boone y Rafael Vargas, moderados por Ruth Castro.
La charla ahondó en datos biográficos de Torri, y dio paso a las opiniones y lecturas que ambos presentadores han hecho sobre la obra del escritor.
Para Boone, quien nació en Monclova, “Julio Torri y la gran poeta que es Enriqueta Ochoa, son los autores con los que se forman los escritores de Coahuila”. Así, su figura encierra la idiosincracia de Saltillo “una ciudad pequeña en ese tiempo”, y que puede sentirse en su trabajo literario, después de mudarse a la Ciudad de México, en 1908, para estudiar Jurisprudencia en la UNAM.
La influencia breve
Aún así, la influencia del escritor va más allá de ser una lectura para los coahuilenses, ya que su estilo narrativo, directo, conciso y breve, fue la escuela para autores como el jaliscience Juan José Arreola, el guatemalteco Augusto Monterroso y, en cierto sentido, para el argentino Jorge Luis Borges.
Pero además de esa prosa depurada que puede encontrarse en cuentos como Los Unicornios y La Bicicleta, la literatura de Torri influyó en la característica de no preocuparse por el género que se escribía.
“(En Torri) Tenemos al escritor de brevedades, al que no le interesaba tanto establecer si escribía un cuento, un poema, un ensayo, una reflexión o una derivación, una crítica desde dentro de un clásico o un reescritura”, señaló Boone, quien completó la idea al señalar que la obra de Torri obedece al momento histórico que le tocó vivir: la construcción del México postrevolucionario.
“En ese tiempo no había que establecer aún los grandes monumentos, no había que diferenciarnos del pasado que nos empuja y a la vez arrastramos, y que nos lleva hasta ese presente de hace poco más de un siglo. Todavía no hay que definirlo, sino que estamos construyéndolo a fragmentos”, comentó el autor de Toda la Soledad del Centro de la Tierra.
Pluma, libro y educación
Una de las formas en las que el saltillense ayudó a levantar este país, fue poniendo su pasión lectora al servicio de la educación, ya que fue el fundador del Departamento de Bibliotecas, de la Secretaría de Educación Publica (SEP), dirigida por José Vasconcelos, a quien conoció junto con el regiomontano Alfonso Reyes y el chihuahuense Martín Luis Guzmán, en el llamado Ateneo de la Juventud.
El que Torri haya formado parte de este grupo es importante ya que, como explicó Rafael Vargas citando a Vasconcelos, “la única manera de justificar la carnicería (de la Revolución) era cambiando al país, educar al país y esa tarea cae en Torri. Era una época en la que realmente teníamos una convicción de educar al pueblo”.
Eso puede observarse en su legado: la colección de autores clásicos, que publicó la SEP, de 1921 a 1924, 13 títulos divididos en 17 volúmenes y con un tiraje de hasta 400 mil ejemplares.
De ahí, detalla Vargas, se crea una línea que inició con el saltillense y siguió con Daniel Cosío Villegas, fundador del Fondo de Cultura Económica (FCE), la editorial más grande del país.
Pero, además de esa gran labor de educación, Julio Torri se dedicó a la docencia, ya que fue profesor de Literatura Española, de la Escuela Nacional Preparatoria durante 36 años, y dictó cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM hasta 1964, en donde instruyó a escritores como José Emilio Pacheco, Margo Glantz, Felipe Garrido, y a los historiadores Adolfo Castañón y Javier Garciadiego, entre otros. Nombres que recordaron a su maestro en algunas cápsulas y conferencias que ofreció la Academia Mexicana de la Lengua.
Apuntes cortos:
1887 Nace en Saltillo Julio Torri
1908 Se muda a la Ciudad de México
1909 Funda el Ateneo de la Juventud Mexicana
1913 Se gradúa de la Escuela Nacional de Jurisprudencia
1917 Publica su primer libro Ensayos y Poemas
1921 Funda el Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública
1940 Publica De Fusilamientos, su libro más conocido
1942 Es miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua
1953 Lo nombran miembro de número de la institución
1970 Muere en la Ciudad de México