¿Qué es es y qué no es el PIB?

La finalidad de este escrito es emitir un opinión sobre los alcances y limitaciones del concepto de Producto Interno Bruto (PIB) y sobre diversos índices de bienestar.

Iniciamos señalando que el PIB es un indicador económico. Indica la suma de los valores de mercado de todos los servicios y bienes finales producidos por los recursos (trabajo y capital) de la economía que residen en el país (Heath, 2012).

En el caso de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) lo reporta por trimestre y al informar sobre el cuarto trimestre se presentan los datos del año completo.

Este indicador se calcula en términos reales utilizando un procedimiento aritmético llamado deflactor del PIB (que es con referencia a un año base y que en la metodología del Inegi es actualmente el año 2013), para eliminar el factor inflacionario.

El comparar resultados del PIB real entre períodos (por ejemplo, entre trimestres del mismo año; entre los mismos trimestres con diferencia de un año; o entre un año y otro, todos con un mismo año base) permite, por tanto, determinar el desempeño de la economía nacional, que en términos generales se interpreta de la siguiente manera:

Si entre un período y otro hubo un aumento en el valor del indicador, entonces hubo crecimiento económico; si entre un período y otro hubo descenso en el valor del producto, entonces hubo decrecimiento económico; si entre un período y otro no hubo cambio en el valor del indicador, entonces hubo estancamiento económico.

Por otra parte, además de los productos que publica, el INEGI también presenta 35 indicadores agrupados en 12 dimensiones de bienestar, los cuales son confeccionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para sus países miembros como parte de su proyecto Índice para una Vida Mejor (Better Life Index).

Estos indicadores son preparados para México con información que le proporcionan instancias tales como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Salud, el Consejo Nacional de Población, la entonces Secretaría de Desarrollo Social, el mismo INEGI, etc. Los datos son nacionales y por entidad federativa.

Entre las dimensiones de bienestar se incluyen Salud, Educación, Vivienda, Empleo, Ingresos, Medio Ambiente, Seguridad, Balance Vida-Trabajo, Satisfacción con la Vida, etc. Esta última dimensión está relacionada con la medición de la felicidad, según la OCDE. Los datos se encuentran en: inegi.org.mx/app/bienestar/

Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha diseñado un Índice de Desarrollo Humano (IDH), el cual ha utilizado desde hace varios años, entre otros países, en México. Datos recientes y detallados sobre el IDH están disponibles en el siguiente sitio: http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2019_es.pdf

De lo anterior puede verse que en nuestro país se cuenta tanto con datos del PIB (cuya medición es solo una parte del Sistema de Cuentas Nacionales de México —SCNM—), el cual es muy amplio) como con datos de diversos indicadores de bienestar.

En cuanto a la aceptación general sobre el concepto del PIB, Coyle (2017) afirma que el camino que llevó a un consenso sobre lo que implica su elaboración no estuvo exento de controversia hace más de 80 años en algunos de los países desarrollados, cuando entre los economistas y los estadísticos involucrados en su formulación hubo quienes sostuvieron que dicho indicador debía medir el valor de la producción total de la economía, pero también hubo quien consideró que ese concepto debía medir el bienestar. El argumento de que el PIB debe medir el valor total de la economía ha prevalecido hasta la fecha.

Por lo mencionado en los párrafos anteriores se infiere que el PIB mide el desempeño de las actividades económicas, pero no es un indicador de bienestar.

De hecho el PIB per cápita no es un indicador válido del reparto exacto del producto nacional de un país entre cada uno de los miembros de su población. Es solamente un promedio.

Sin embargo, para la sociedad es indispensable contar con indicadores que midan la producción de una nación para conocer mejor la estructura económica de la misma; y para los tomadores de decisiones para que, complementando esos datos con otros de diferente característica, les permita elaborar diagnósticos —por ejemplo un estudio muy detallado sobre la distribución de la riqueza entre los diferentes grupos por nivel de ingreso— para que utilizando dicha información puedan diseñar políticas públicas que verdaderamente respondan a necesidades detectadas.

Aunque desde hace varios años se han hecho estudios sobre la asignación del valor de la producción nacional entre la población mexicana, sin duda todavía hay un largo camino por seguir trabajando en este aspecto.

Como información adicional al respecto señalamos que entre las cuentas corrientes que conforman el SCNM están las que se refieren a la generación del ingreso, la asignación del ingreso primario, la distribución secundaria del ingreso, la redistribución del ingreso en especie y la de utilización del ingreso, entre otras (Inegi, 2018).

Estos datos pueden complementarse con indicadores sociales, laborales, demográficos y de bienestar para tener información más precisa y actualizada sobre la distribución de la riqueza en este país.

Lo mismo podemos decir sobre los indicadores de bienestar. Es necesario para la sociedad contar con ellos para conocer a detalle los datos que proporcionan y así poder complementarlos con indicadores económicos, sociales, demográficos, laborales, ambientales, etc. para formular políticas públicas que respondan a determinados problemas y que puedan dar como resultado que el mayor número posible de familias superen su condición de pobreza, que haya menos mexicanos pobres. Es decir, para que haya desarrollo socioeconómico.

La utilidad

Las posibilidades de utilizar el PIB y otros indicadores económicos y sociales no se circunscriben solamente al aspecto de la distribución de la riqueza. También deben utilizarse, por ejemplo, para la formulación de políticas públicas que tengan como finalidad lograr una mayor participación de los sectores agropecuario e industrial en la producción nacional y de esa manera se incremente el valor real de la economía, es decir para que haya crecimiento y desarrollo económicos.

Consideramos que cada indicador debe medir solo lo que le concierna para que cumpla de la mejor manera posible la función que le haya sido encomendada. No tiene por qué medir otros o todos los aspectos, pero sí tiene que medir bien los aspectos que le correspondan. Además, con la información estadística disponible seguro sería posible diseñar otros indicadores que relacionen datos económicos con bienestar.

Los usuarios de esos indicadores económicos y de bienestar son la principal fuente de retroalimentación para los generadores de los mismos, y de esa manera la continua revisión de este instrumental permitirá una mejora continua que propicie medir cada vez con mayor eficiencia y eficacia los aspectos que le corresponda y sirva para tomar decisiones adecuadas.

Postdata

Los institutos nacionales de estadística deben ser instancias autónomas que desde la función que les corresponde desempeñar, contribuyan a construir un país democrático.

Para contar permanentemente con estadísticas oficiales de calidad es necesario que estos institutos tengan personal encargado de generarlas que se capacite continuamente, con sueldos y prestaciones razonables y con constante intercambio de información con sus pares de otros países y de organizaciones multilaterales a través de reuniones de trabajo, foros o grupos que proporcionen o reciban asistencia técnica; dispongan de equipo, software e infraestructura adecuada; cuenten con financiamiento suficiente y puedan conservar su autonomía.

El instituto estadístico de nuestro país tiene un amplio reconocimiento internacional por la generación de información periódica y oportuna resultante de la aplicación sistemática, seria y rigurosa de conceptos y de metodologías. Apoyándolo lo cuidamos. Cuidándolo, nos aseguramos de tener un organismo autónomo que participe, haciendo bien lo que debe hacer, en la construcción de nuestra democracia.

Literatura revisada:

Coyle., Diane. 2017. El producto interno bruto. Una historia breve pero entrañable. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. México.

Heath, Jonathan. 2012. Lo que indican los indicadores. INEGI. México.

INEGI. 2018. Sistema de Cuentas Nacionales de México. Fuentes y metodologías Año base 2013. México.— Mérida, Yucatán.

aandrade@correo.uady.mx

Economista. Director de la Facultad de Economía de la Uady

 

Anterior Siguiente