AMLO y Tocqueville

Aceptemos sin conceder que todo lo malo y bueno que se dice sobre AMLO tiene algún asidero en la realidad. Varios e importantes segmentos de la población están cada día más enojados con él, en tanto otros se mantienen firmes y leales a su lado, dispuestos a seguirlo ciegamente a donde él diga. La feria de adjetivos, calificaciones y descalificaciones ayudan poco para entender el espectáculo de nuestro tiempo. A menos que uno milite en la porra AMLO o ANTIAMLO y lo único que desee es escucharse a sí mismo.

Mejor enfriar el balón. En 1831 Alexis de Tocqueville llegó a la isla de Manhattan. Después de recorrer por nueve meses buena parte del territorio de Estados Unidos, concluyó que la igualdad de condiciones es lo que determina y orienta la marcha de La Democracia en América, como tituló las reflexiones de su viaje.

La influencia de esta igualdad de condiciones no se circunscribe a las costumbres políticas y a las leyes, ni al exclusivo ámbito de la sociedad civil y del gobierno, sino que sobre todo crea opiniones, hace nacer sentimientos y sugiere nuevos usos y costumbres.

El hallazgo de este concepto le permitió entender que el fenómeno político que en ese momento agitaba al viejo continente era la revolución democrática. Parecía un momento caótico, pues como apunta el mismo Tocqueville, aunque estaba a la vista de todos, no todos la juzgaban de la misma manera. Unos la consideran una cosa nueva y, tomándola por un accidente, creían que se podía detener; otros la juzgaban indestructible, evidente y permanente.

No olvidemos que este ánimo de igualación de las condiciones sociales desembocó en una guerra que duró de 1861 a 1865, poniendo en riesgo la integridad de los Estados Unidos en el afán de reconocer e incorporar a los sectores de la sociedad excluidos de esta condición. En el viejo continente habría de impulsar revoluciones y transformaciones en prácticamente en todos los países, con muy diferentes resultados, por cierto.

 

Anterior Siguiente