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2021: El año del presidente
En el pasado informe presidencial por el 2º año de su gestión al frente del poder ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, casi al final de su discurso afirmó: “…se está preparando la conmemoración para el año próximo, 2021, de los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, los 500 de la invasión extranjera y la toma militar de la actual Ciudad de México, y los 200 años de la Independencia nacional.” Y siendo un enorme y profundo conocedor de nuestra historia, llama la atención sus pifias. Me explico:
La fundación de Tenochtitlan, según las fuentes, los diversos libros, códices, investigaciones, seminarios, discursiones en México y el extranjero con historiadores, antropólogos, doctores en semiótica y semiología de pictogramas, han coincidido y acordado en fechas recientes una fecha fundacional de la ciudad e imperio mexica más importante en Mesoamérica: 1325. No hay investigaciones recientes que avalen o modifiquen la fecha que se ha acordada de origen de esta antigua ciudad lacustre.
Por su parte, la fecha agosto de 1521 está registrada en la historia como la entrega, caída y fin de la ciudad de Tenochtitlan tras una derrota de Cuauhtémoc en Tlatelolco frente a un ejército español que encabezaba Hernán Cortés y capitaneado por Pedro de Alvarado quien junto con un considerable grupo de Tlaxcaltecas y texcocanos en la llamada Nueva Alianza debilitaron las fuerzas mexicas de las ciudades imperiales capitales. Es decir, que efectivamente se cumplirán 500 años de la toma de la actual Ciudad de México a nombre de una conquista que fue apoyada por grupos nativos del centro de México no sólo “una invasión extranjera”. Lo que vino después de ese momento, es la construcción de lo que llamó Carlos Fuentes: el origen no sólo del mestizaje entre Hernán Cortés y Malitzin, sino nació el mexicano, y ese debe ser motivo de conmemoración, sin falsos nacionalismos ni chovinismos que no ayudan a construir una verdadera dimensión de nuestra historia, nuestra identidad y nuestra cultura, resultado y enriquecida con todos los sucesos, mezclas, expresiones idiomáticas, encuentros y choques culturales. Ya Edmundo O’Gorman lo dijo se trato de “un encuentro de dos mundos”.
El 2021 se cumplen doscientos años en que se consuma la Independencia de México y comienza el periodo largo y sinuoso para construir un país nacional, un alma mexicana, una identidad producto de su mestizaje. El propio Benito Juárez se empeñó en promover aires nacionales, reconociendo esa herencia de los 300 años de presencia española. Ojalá que desde ahí se visualicen las reflexiones, análisis, exposiciones y actividades.
El 2021 se cumplen 100 años de la conformación de la Secretaría de Educación Pública con José Vasconcelos como el promotor de la raza cósmica que a través de integrar un grupo de artistas diversos creó el discurso oficial de la historia nacional con el muralismo mexicano, la conformación del Teatro Ulises, la Orquesta Carlos Chávez y el gran movimiento de las artes nacionales con proyección internacional.
Lamentablemente la actual secretaria de cultura federal Alejandra Fraustro, quién desdeña las artes nacionales de proyección internacional, quien desprecia y busca desarticular los grupos culturales independientes (sino veáse el chat promovido por sus “representantes de cultura”), no corregirá las pifias del presidente porque ella misma es promotora del odio a nuestra historia y más aún con ignorancia suprema aplaude la xenofobia y los errores de la esposa del presidente en el extranjero pidiendo documentos históricos. Tampoco lo hará el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II quien desprecia la cultura mexicana que no sea contada por él y tras haber sido beneficiado por décadas en los foros de las tantas emisiones de la FIL de Guadalajara ahora la dningunea, cuando han sido beneficiados él, su esposa Paloma Sainz y su hija Marina Taibo con Brigada para leer en libertad con acuerdos, convenios, negocios de llevar ferias a los estados siendo su esposo y fundador de esta AC servidor público. No traicionarán a su jefe que les solapa tales corrupcciones.
Y la senadora, presidenta de la Comisión de Cultura, la oaxaqueña Susana Harp tampoco, corregirá de las pifias al presidente López Obrador, quizá porque esté más enfocada en ser la candidata a gobernar su estado. Traicionando los acuerdos que prometió al protestar a tal Comisión y que se ha ocupado ahora de su lugar en la política estatal.
Es decir, el 2021 es el año del señor presidente: ajusta agendas, conmemoraciones, omite otras, diseña estrategias, sus alfiles se acomodan y el pueblo seguiremos siendo los peones de sus antojos y caprichos. ¡Feliz 2021, señor Presidente! Abramos la discusión: @salmazan71