Delincuencia y pandemia pegan a librerías

No solo se trata de renovarse o morir, si no mantenerse a flote a pesar de tener todo en contra. Así es la situación actual de las librerías en San Luis Potosí, las cuales, además de luchar contra los efectos de la pandemia de Covid-19, deben lidiar con un aumento en la delincuencia; y ambas amenazan sus ventas.

 

En entrevista con Exprés, Vanessa Cortés Colis, directora de las Librerías Gandhi en San Luis Potosí, aseguró que la pandemia sacudió al sector de la venta de libros, como nunca antes.

 

“Nos ha afectado muchísimo, sobre todo al principio que teníamos que trabajar a puerta cerrada, instalamos el servicio a domicilio o entregábamos en la puerta de la librería. Pero mucha gente se abocó a comprar en línea en la página de gandhi.com y esas ventas crecieron hasta un 300 por ciento, sin embargo, las ganancias no iban para nuestras sucursales de San Luis”, explicó.

 

Vanessa dio a conocer que cuando comenzó el periodo de contingencia, se reportó una baja de ventas de hasta 75 por ciento, “luego vino una recuperación muy lenta, hasta llegar al 40 por ciento de caída respecto al año pasado, incluso llegamos a pensar en cerrar la sucursal del Centro”.

 

Agregó que “a mediados de noviembre empezó a cambiar el panorama, pero a pasos muy lentos; como estuvimos muy activos en las redes sociales, cursos en línea y los videos de recomendaciones, ayudó un poco a llegar a la gente de que el consumo tenía que ser local, y obtuvimos muy buena respuesta. En diciembre las ventas repuntaron un poco, no como en años anteriores Sin embargo, yo lo veo más complicado en enero y los próximos meses, estamos alerta con lo que pueda pasar”.

 

VÍCTIMAS DEL DELITO

Además de lidiar con las bajas ventas que ha dejado la pandemia, las librerías también sufren el embate de la delincuencia, que se traduce en pérdidas económicas. “El comercio informal también nos ha pegado durísimo en estos meses de contingencia. Nos hemos dado cuenta de que nos roban libros de 400 pesos y lo encuentras ahí por 150”, contó.


 

“Hay bandas delictivas dedicadas a robar libros, sobre todo títulos más vendidos o las novedades, y los venden a un menor precio en los puestos ambulantes. Actualmente, los libros que más se roban son el de Barack Obama, los de temática política o las novelas de moda”.

 

Reveló que las librerías localizadas en el Centro Histórico de la capital se mantienen en contacto para tratar de reducir los índices de robo en sus establecimientos. “Nosotros, como Gandhi, tenemos contacto con Porrúa, La Española y la librería de la UASLP. Nos avisamos sobre los robos de títulos, para que las demás estén alerta, hasta hemos seguido a los delincuentes, que van de una librería a otra”.

 

Vanessa Cortés comentó que fue notorio el aumento en el robo de libros en los últimos 10 meses, así como el número de personas sospechosas que entran a sus locales, “afortunadamente, no hemos sido víctimas de asaltos, pero, como nunca, hemos activado más veces el botón de pánico, enlazado a la seguridad privada, a diferencia de otros años, por ello hemos mantenido un horario reducido”, dijo.

Respecto a la venta de títulos robados, la directora de Gandhi hizo un llamado a no comprar libros en puestos informales, “porque es injusto. Nosotros pagamos renta, luz, internet, impuestos, con los que no hay consideración y lidiamos con bajas ventas. Además, los libros no gravan IVA, pero todo lo que nosotros pagamos como establecimiento sí, entonces salimos perdiendo”.

FACTORES EXTERNOS

Explicó que también el cierre de las librerías en CDMX, Estado de México, debido al semáforo epidemiológico, ha sido un golpe fuerte para el grupo Gandhi.

“Tuvimos que suspender el servicio de conseguir los libros que no están en existencia en nuestras tiendas en San Luis Potosí, lo cual representa menos ventas y una repercusión directa como grupo”, explicó.

APRENDIZAJE

Pero no todo ha sido malo durante la crisis que afecta al sector literario.

“La pandemia del Covid-19 nos enseñó a que tenemos que adaptarnos, cambiar, transformarnos, ser creativos y buscar la forma de no caer. Cuando pudimos abrir, lo hicimos con todas las medidas y aunque sí hubo algunos contagios del personal, los cuales se dieron fuera del establecimiento, los manteníamos en aislamiento, a ninguno se le despidió ni se le recortó el sueldo, tratamos de salvar al personal”.

Como estrategia para repuntar las ventas de libros, la directora comentó que “mantendremos los contenidos en redes sociales, las recomendaciones que yo misma hago, porque nos ha funcionado. Los cursos que siempre teníamos los empezamos a sacar por zoom y nos ha ido bien y ahora tenemos más alumnos que en el modo presencial, porque tenemos alumnos de otras ciudades”.

Finalmente, dijo que confía en que el año 2021 será mejor. “El gobierno tiene que incentivar las artes, por salud mental, para combatir la ansiedad y los problemas psicológicos derivados del encierro. Yo no creo que el índice de lectores en México haya aumentado con la contingencia, tal vez aumentó en la gente que siempre lee pero que se haya vuelto una sociedad lectora no; lo que sí aumentó fue el consumo de plataformas streaming, seguimos siendo un pueblo no lector”, finalizó Vanessa Cortes.

 

Anterior Siguiente