Mujeres en el boom latinoamericano de la literatura

Lucila Godoy Alcayaga, nació el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Chile. Al convertirse en escritora adoptó el nombre de Gabriela Mistral. En 1904, cuando apenas tenía 15 años, publicó sus primeros tres poemas: El Coquimbo, Penumbra de la Serena y La voz de Elqui de Vicuña. Colaboró en la revistas Elegancias que dirigía Rubén Darío desde París. Con Sonetos de la muerte, obtuvo el premio nacional de poesía en Chile. En el año de 1922 vino a México invitada por José Vasconcelos para colaborar en la Reforma educativa. En 1923 publicó: Lecturas para mujeres y Las mejores poesías. Esto le valió para ser invitada por el gobierno mexicano para visitar Los Estados Unidos y Europa. En 1925 fue nombrada Secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la sociedad de Ginebra; representa a Chile y Ecuador en El Congreso de la Federación Universitaria de Madrid. En 1933 es nombrada cónsul de Chile en Madrid; viaja a Lisboa, Francia, Italia, Guatemala, Brasil y México. En 1938, publicó Tala, dedicada a los niños víctimas de la guerra civil española. En 1945, obtiene el premio Nobel de literatura, y así, se convierte en la mujer más importante, del mundo literario, del siglo XX.

Elena Garro nació en Puebla el año de 1916. En 1958 escribió una obra de teatro: Un hogar sólido; Por su novela Los recuerdo del porvenir, 1963, la crítica la consideró “renovadora de la literatura fantástica”, y también como la escritora mexicana más importante después de Sor Juana Inés de la Cruz. Su vida con Octavio Paz, fue muy azarosa; al respecto  ella dijo: “Vivo una vida muy conflictiva con Octavio. Yo vivo contra él, y escribo contra él; todo lo que soy es contra él”. Por eso se autodenominó: “La madre maldita del realismo mágico”. Otra vez dijo: “En México, por el simple hecho de ser mujer, todo queda invadido, todo queda invalidado, todos se confabulan para ver cómo te dañan”. Elena Garro, sin duda un gran talento, vivió un calvario al lado de Octavio Paz, quién nunca supo dominar su desmesurado ego. Ella terminó su vida sumida en el alcohol y la locura. En 1998 murió en Cuernavaca.

Clarice Lispector, hija de refugiados Ucranianos, llegó a Brasil cuando apenas tenía dos meses, eso fue el año de 1920. Ella, a los 17 años casó con un diplomático, que la rodeó de comodidades, teniéndolo todo, sólo vivía para escribir, lo hacía en un gran salón donde algunos chiquillos hacían mucho ruido, y su asistenta hacia el aseo con una ruidosa aspiradora; pero ella se sumergía en su escritura, y no la perturbaba ni el teléfono. Empezó escribiendo recetas y consejos para la belleza. Ya una vez escritora, se preocupó por investigar; buscaba encontrar algo más allá de lo común. “Si Kafka fuera mujer; Si Rilke fuera un escritor brasileño; Si Rimbaud hubiera sido madre y hubiera llegado a los cincuenta años; Si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán. En este ambiente Larice escribió  tres grandes novelas: Agua viva, Un soplo de vida y La hora de la estrella; por ello se le consideró como una de las escritoras más importantes del siglo. Murió en Río de Janeiro en el año de 1977.

María Luisa Bombal, 1910-1980. Nació en Viña del mar, como escritora logró lo más sonados premios de su lugar y tiempo: El Ricardo Latcham 1974, El de la Academia Chilena 1976, El Joaquín Edwards Bello 1978; éstos los más importantes. Su bagaje cultural y literario lo obtuvo en París en el Colegio Notre-Dame, El Colegio Sainte Geneveve y en la Sorbona donde se graduó de literata. A su regreso a Chile, alternó con lo más granado del quehacer literario; perteneció al grupo que comandaba el autor de: 20 poemas y una canción desesperada. Escribió respecto a un mundo muy estrecho, pero por demás atrayente; se alejó del vanguardismo y el criollismo. Sus novelas más leídas: La última niebla y La amortajada, ambas fueron muy elogiadas por la crítica.

Rosario Castellanos, nació en ciudad de México el año de 1925, pero fue criada en Comitán Chiapas, en donde realizó sus estudios primarios y secundarios, pero también logró ser la primera mujer escritora del Estado. EN 1950, fue a residir al D.F., entró a la UNAM donde estudió Filosofía y se enroló a un selecto grupo de escritores, entre ellos: Ernesto Cardenal, Jaime Sabines y Augusto Monterroso. Su extensa obra literaria fue creada en defensa de los derechos de las mujeres, por ello es recordada como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano. Destacó con el cuento Primera revelación y su novela Balún Canán, 1957, trata de los conflictos entre indígenas y blancos.

Inés Arredondo, nació en Culiacán el año de 1928, vivió su infancia en El dorado. Luego de estudiar la preparatoria, su tío abuelo Francisco Arredondo la apoyó para que estudiara en ciudad de México, en la UNAM se graduó en la facultad de filosofía y letras. En las décadas 50-60s., se enroló con un grupo que se le conoció como La generación del medio siglo, entre ellos: Juan Rulfo, Juan José Arreola, Carlos Pellicer, Julio Torri, Jaime Sabines y Rosario Castellanos. Inés es considerada como una de las mejores cuentistas hispanas; de sus 34 obras, resaltan: Río subterráneo, La señal, con éste obtuvo el premio Villaurrutia 1979, Los espejos y Mariana, éste cuento fue llevado al cine. Todavía recuerdo la revolución que se armó aquí en Culiacán, cuando en 1967 fuimos invadidos por camiones y gente que jamás habíamos visto; eran técnicos diversos y artistas como Pillar Pellicer, Roberto Cañedo y Julio Alemán que llegaron a filmar. Las locaciones fueron las playas de Altata, El tambor, el malecón de nuestra ciudad, La iglesia de La Lomita y la zona ahora conocida como Centro Histórico. Inés Arredondo se fue un dos de noviembre de 1989, pero nos dejó su exultante creación literaria; el Fondo de Cultura Económica publicó hace poco, un libro: Cuentos completos. Léalo, es el mejor homenaje que le podemos brindar.

 

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