Yo lector

Hay de lectores a lectores: analfabetas funcionales, reprimidos, críticos académicos, críticos deportivos, y críticos ofendidos que se toman como afrenta personal los errores, libertades y licencias de los autores cuyos libros están leyendo. También están los que lo olvidan todo apenas cerrado el libro y los que conservan las heridas para siempre.

Pero ¿habrá un crítico tan puntilloso que decida vengarse de los escritores a causa de sus fallos? En su cuento El crítico, Antonio Malpica lleva esta idea a un desarrollo interesante. Venciendo la tentación de seguir por el camino clásico de la novela policíaca, se decanta por el humor, y a través de él, nos entrega una narración inteligente y divertida, que, no obstante, alberga una crítica a los cuerpos policíacos nacionales, a la escasez de lectores en México, a la vanidad de los autores laureados, de los autores noveles, los vicios de las librerías, e incluso de las tradicionales políticas editoriales.

Esta pieza literaria, editada por el Fondo de Cultura Económica en este 2019 que termina, incluye además, una o varias pinceladas del absurdo, con lo que logra una estupenda caricatura de los mundillos intelectuales del país, sin señalar a nadie, o no al menos directamente con nombres y apellidos.

La colección Vientos del pueblo, es un acierto, estos libros de bolsillo juegan a combatir la tradición de El librote, ese monstruo que aterra tanto a los prospectos a lectores como a los lectores recién nacidos, o bien aquellos que no leen a menos que alguna autoridad -padres, maestros y similares- se los pidan como parte de un programa. Se tarta de “bocadillos” de arte literario encaminados a alentar el consumo de buenas lecturas.

Una estrategia diferente y propositiva a esas de amenazar, suplicar, empujar, ofrecer recompensas, recetar, arengar, regalar, prohibir y demás, que han sido algunos de los recursos, ideas y/o estrategias destinadas al fomento de la lectura en un país como el nuestro en que sí se lee, pero poco, mal, y con una escuálida agenda cuyos autores, temas, y géneros, representan en el mejor de los casos cierta literatura que apenas puede así llamarse, o bien, son completamente ajenos a ella.

Algunos autores y autoras por ahí, dicen que todo esto es un mito, pero no. Sí hay una agenda de lectura, pero no una lúdica, no una de placer. La mayoría practica una lectura utilitaria limitada a nimios e inmediatos objetivos, o una lectura sin mucha comprensión, o una lectura que… no ya basta, esto llevaría mucho, y no es el objetivo de este texto.

Pero ¿de qué trata esta obra? Sobre El crítico, se lee en la cuarta de forros: “En el sur de la Ciudad de México, un detective y su asistente intentan atrapar a un asesino que descuartiza a sus víctimas. El homicida, apodado El crítico, se caracteriza por ejecutar a escritores cuyas obras adolecen de graves errores de sintaxis, y por dejar como pista un ejemplar del autor plagado de marcas de corrección. Pero esta vez ha atacado diferente; un escritor de gran prestigio en las letras mexicanas y con un amplio público ha sido asesinado, lo que estremece al mundo cultural…”

Así este libro que aparece además, ilustrado por José Hernández, quien ofrece una narrativa paralela en el mismo sentido lúdico, y ofrece un entretenido acompañamiento a la lectura con imágenes que, fuera del contexto de la obra, bien podrían ser alegorías dotadas de un significado propio.

 

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