Detalle noticias
Balún Canán
No se va a lograr señora, no alcanzará los años de su perfección… los brujos se lo están comiendo…
Mucho quisiéramos, como las inconfundibles feministas,
protestar airadamente contra un destino tan monótono,
tan arbitrariamente asignado y tan modesto.
“Sobre Cultura Femenina” Rosario Castellanos.
El Fondo de Cultura Económica en México, tuvo el acierto de reeditar la obra de grandes escritores en innumerables y gratas ediciones. De éstas destacamos la novela BALÚN CANÁN, de Rosario Castellanos, una de las escritoras mexicanas más importante del siglo XX (1925-1974) Poeta, ensayista, periodista, docente y diplomática. Castellanos fue Embajadora de México en Israel, lugar en el que falleció, víctima de una desafortunada descarga eléctrica. Su temática narrativa fue la defensa de los derechos de la mujer y del indígena.
BALÚN CANÁN significa Los nueve guardianes, en Tzeltal (una de las lenguas que aún perviven en Chiapas) La historia se desarrolla en Comitán en los años 30s del siglo pasado. Es narrada por una niña -se dice que es el alter ego de Rosario- el tema es la reforma agraria que promulgara Lázaro Cárdenas durante su mandato como Presidente de la República, así como el movimiento de La Cristiada . Básicamente destaca la presencia de los grandes terratenientes y la esclavitud a que sometían a los indios bajo su tutela.
César Argüello es un poderoso cacique dueño de tierras, animales, sembradíos, especialmente de caña que le aportan grandes ganancias… así como de los destinos de los indígenas que le servían. Cuando llega la noticia de la reforma agraria y la formación del ejido, César se dirige de inmediato a su finca; la esposa, su hija de 7años y su menor hijo de 5 -el heredero de toda su riqueza- le siguen sin remedio, ante el cierre de las escuelas y los templos, latente por movimientos políticos y religiosos. Viaja con ellos Ernesto, hijo natural del fallecido hermano de César y que hasta esos momentos se dedicaba a vender periódicos. Tiene poco menos de 20 años y estudios de hasta cuarto grado de primaria. El patrón vió en su sobrino la manera de hacerlo maestro rural para cumplir con uno de los mandatos de Cárdenas, de fundar escuelas para enseñar a leer a los indios… Pero tío, yo no hablo la lengua de ellos… argumentó el muchacho… Es igual…contestó César recordando la última plática con su mejor amigo, adinerado, igual que él: …somos lagartos mañosos y no se nos pesca fácilmente… Zoraida, la esposa, dejó salir su indignación al enterarse de la Reforma… ¿arrebatarnos lo nuestro? Y para dárselo a los indios dices? El gobierno no los conoce, nunca se ha acercado a ellos, ni saben cómo apestan a suciedad y a trago…
La niña cuenta la historia: Salimos temprano porque la jornada es larga. El aire amanece limpio, recién pronunciado por la boca de Dios. Los trabajadores reciben al patrón inclinando la cabeza ante él quién toca la frente de cada uno con tres dedos en señorial gesto. Esa noche, la cena es interrumpida por uno de los trabajadores que se había ausentado para trabajar en la costa, en donde aprendió a habla en “Castilla” y sobre todo, conoció a Lázaro Cárdenas, bebiéndose sus discursos. Felipe Carranza Pech se dirigió al patrón con la frente en alto y don de mando, lo que alteró a la familia… ¿Cómo es posible que un indio se dirija al patrón en castellano, sin pedir permiso para hablar? Zoraida se indigna ante la escena. Felipe llegó a exigir el levantamiento de la escuela y la presencia del maestro rural. César con acostumbrado aplomo, le hace ver que ya tiene al maestro, pero la construcción de la escuela deberá estar a cargo de los trabajadores. Tras ese acuerdo, Ernesto se presenta con desconfianza y miedo ante el grupo de niños que lo esperan en la recién hecha escuela de barro y paja. El improvisado maestro les habla de su vida, su pobreza, sus frustraciones y sus miedos. Sabe que los pequeños no entienden sus palabras, la tensión va creciendo y es cuando el muchacho saca la botella de aguardiente que lleva. Los días transcurren con la certera incomunicación entre maestro y alumnos. Ernesto, alcoholizado, pierde el control. Comienza a dar golpes a los asustados alumnos. Los padres enojados llevan su queja al patrón, que los calma con promesas que sabe no cumplirá.
La fecha de la molienda llega. César Argüello se percata de la rebeldía de los indios que se niegan a trabajar cortando la caña. Desde la altura de su caballo los amenaza en el idioma que ellos entienden y muestra el revólver con la certeza de disparar a quien se niegue a trabajar. De mala gana, se dirigen a cumplir con su labor. Entonces brotó la primera llama que fue creciendo apresuradamente… El fuego anunció su presencia con el alarido de una fiera salvaje… los indios huyeron con el fuego persiguiéndoles. César, enloquecido, gritaba órdenes desde su caballo… Nadie intentó apagar el fuego; los animales se calcinaron y el preciado jugo de la caña tomó el color del caramelo desperdiciado. Una lluvia compasiva llegó convirtiendo todo en cenizas .
Ernesto, comisionado para informar de la tragedia al presidente municipal más cercano, encontró la muerte que penetró en su cabeza en forma de dos balas perdidas. La familia volvió a Comitán. César se dirigió a la capital para entrevistarse con el gobernador, quien evadió la entrevista sin recibirlo. Zoraida, sola con sus dos hijos, vió llegar la fatal enfermedad que se adueñó de Mario, su único varón. La nana, señaló: No se va a lograr señora, no alcanzará los años de su perfección… los brujos se lo están comiendo…
Balún Canán y Oficio de Tinieblas son las novelas más reveladoras de Rosario Castellanos en las que refiere la esclavitud del indígena y el sometimiento de las mujeres.