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"Poesía, un remedio contra olvido colectivo"
"Poesía, un remedio contra olvido colectivo", dice Nadia Ñuu Saavi, escritora de Oaxaca, en su poemario Dorsal
La poeta oaxaqueña fue galardonada con el Premio Mesoamericano de Poesía 2021 Luis Cardoza y Aragón, por su poemario Dorsal, en el que aborda la violencia hacia la población migrante y jornaleros agrícolas en México
Nadia López García recuerda su infancia solitaria. Al año de nacer en Caballo Rucio, en la Mixteca de Oaxaca, sus padres la llevaron al Valle de San Quintín, Baja California, en donde trabajaban en la pisca de fresa y tomate, con jornadas laborales que iniciaban a las cuatro de la mañana y se prolongaban hasta las ocho de la noche.
Mientras cursaba sus estudios primarios, Nadia Ñuu Savi, como se autonombra, empezó a escribir. Los sobrantes de las hojas tamaño oficio recortadas por sus profesores, para reducirlas a carta, le sirvieron para plasmar sus sueños, estados de ánimo, su soledad y los trayectos de su hogar a la escuela en el Valle de San Quintín.
En febrero pasado, la poeta oaxaqueña fue galardonada con el Premio Mesoamericano de Poesía 2021 Luis Cardoza y Aragón, por su poemario Dorsal, un libro en el que aborda la violencia hacia la población migrante y jornaleros agrícolas en México, los homicidios de personas de la comunidad LGTBQ+ y el tráfico de órganos.
“Los territorios migrantes son tierras donde las cosas desaparecen, la gente desaparece. La poesía es una forma de que estas historias no se queden ahí, que terminen por ser nada. Y justo en este poemario, se pregunta qué somos, si nadie cuenta tu historia, qué eres. Qué hace que sigas permaneciendo en este mundo aún y cuando hayas muerto”, explica.
El origen de Dorsal se remontan a sus años de infancia en el Valle de San Quintín, Baja California, lugar en el que trabajó como jornalera agrícola, igual que miles de niños que apoyan a sus padres para obtener mayores ingresos.
Un día, encontraron el cuerpo de un joven en el lago Las Misiones, en la colonia Vicente Guerrero del Valle. Ella y otros niños se encontraban por esa zona cuando se enteraron de lo que había ocurrido y al acercarse nadie les quería decir, pero sabían que había un muerto en el lago.
Las versiones eran diversas: desde quienes afirmaban que alguien lo empujó al lago y se ahogó, hasta quienes narraron que los órganos del cuerpo del joven los habían extraído, porque eran evidentes los huecos en su dorsal.
El evento quedó guardado en la memoria de Nadia Ñuu Savi y años después su esposo, de profesión abogado, le ayudó a investigar lo que en realidad ocurrió con el joven del lago; no obstante, no encontraron rastro de nada, ningún archivo.
La poetisa asegura que aún conserva el contacto con la familia de la víctima. “La poesía es una forma de no olvidar”, reflexiona, “es una forma de decirme que no participo de un olvido colectivo”.