Soy un caricaturista que milita en el periodismo crítico: Patricio en la Fenali

Si bien votó y apoya al presidente Andrés Manuel López Obrador, el monero Patricio Ortiz se define como un “caricaturista crítico político” que, como lo hizo con los anteriores gobiernos, señala lo que le parece está bien y lo que no en la actual administración.

“Yo voté por López Obrador, estoy contento con haber votado por López Obrador, en lo general estoy de acuerdo con lo que se está haciendo y sin embargo, lo que escribí en el Chamuco es que soy un caricaturista crítico político. No milito en Morena, no trabajo en el gobierno: yo milito en el periodismo crítico”, afirmó en el marco de la presentación su primera novela: Tres amigos, un Maserati y los señores mayas del tiempo.

Presente en el último día de la Feria Nacional del Libro de la UAP, el monero colaborador de diversos medios, entre ellos esta casa editorial, acotó que fiel a ese periodismo crítico, al igual que hizo en los gobiernos pasados con lo que no estaba de acuerdo, lo dijo y lo publicó.

“Me lapidan en las redes pero me da lo mismo, porque no me paga (el expresidente Felipe) Calderón, no me paga Mexicanos contra la corrupción, ni los conozco, no tengo nada que ver con ellos; no me sumo a las campañas de desprestigio, y simplemente digo aquello que con lo que no estoy de acuerdo y doy mis argumentos”, señaló acompañado por Fritz Glockner, director de la red de librerías Educal.

En el caso de Tres amigos, un Maserati y los señores mayas del tiempo definió que es una historia de ficción, amistad, política y sobre todo de humor, cuyos protagonistas –Aristarco, Martina y Chuy– se dirigen a Calakmul, pero no cuentan con que un anciano maya no sólo cambiará la ruta de su visita, sino que los hará viajar en el tiempo hacia el México de 1994 días antes del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el cual es un hecho “circunstancial”.

Con su característico humor y anécdotas sobre su estancia en Puebla, ciudad en la que vivió y trabajó, como fue el caso de su labor en La Jornada de Oriente como caricaturista y hacedor de relatos breves humorísticos, dijo que esta novela comenzó hace tiempo hasta que en el jardín de su casa de Xalapa la idea se pudo concretar, armándose de inicio al final en tan sólo media hora, y siendo pensada lo mismo como un guión de cine o una novela gráfica, hasta que vio que era la idea de su primera novela. Una vez terminada, la mandó a varios amigos escritores, siendo dos de ellos Francisco Hinojosa y Elmer Mendoza: el primero le ayudó en la corrección y el otro dándole con consejos. Por fin, a principios del caótico 2020 la mandó a varias editoriales entre ellas al Fondo de Cultura Económica.

“El proceso tiene que ver con los sueños. Escribir una novela es una experiencia inmersiva: durante el tiempo que dura la escritura estás perdido, se pierde la realidad y se mezcla. Tuve sueños donde aparecían los personajes haciendo cosas que luego incorporé en la novela: me daba el camino para resolver situación”, refirió el también autor de la serie de libros México antes de ser México, en los que explora de manera lúdica y humorística el pasado mesoamericano.

El también colaborador de la revista Chamuco abundó que esta novela está rodeada de varias coincidencias. Una de ellas, que empezó a ser escrita en 2018, cuando Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo de Luis Donaldo Colosio, “ni pintaba” en la política y ahora es alcalde de Monterrey, y se apunta incluso como candidato para las elecciones de 2024. “Es como si me hubieran puesto el escenario para que la novela saliera en el momento exacto”, confió sonriente.

De paso, dijo Patricio Ortiz, dijo que al escribir la novela veía series de viajes en el tiempo, por lo que se detuvo a pensar si había, en la literatura mexicana, alguna novela o película mexicana que tuviera que ver con el tema, respondiendo en que no había. “Después pensé que tampoco es común encontrar novelas de humor. Está Jorge Ibargüengoitia y no me acuerdo más. Pensé en Federico Arana y en José Agustín pero el humor no es el núcleo de sus historias. En diciembre en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara busqué una historia amable, vi libros de todos; guerras, narcotráfico, desaparecidos… entre lo que busqué encontré una novela y vi que falta una literatura buena onda, donde la gente se ría. Esta novela es escribir algo que te de un rato de diversión y buena onda, y está dedicada al propio Ibargüengoitia que incluso aparece en uno de los sueños del protagonista”.

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