Viaja hacia el silencio el ensayista universal

Saltillo, Coah.- Para George Steiner “la inmensa mayoría de las biografías humanas son un gris entre el espasmo y el olvido”. Difícil entender la frase cuando se lee Errata (Siruela), su autobiografía escrita con una prosa que supura colores y está narrada en el tono cándido que ofrece el punto de vista de un niño.

Ese libro fue el testamento emocional de una de las grandes mentes literarias del siglo pasado, quien después de vivir 90 años, falleció ayer en su casa en Cambridge, Inglaterra, según apuntó su hijo David al medio The New York Times.

Intelectual, crítico literario, filósofo, maestro y escritor, Steiner abordó en sus textos ensayísticos un sinnúmero de temas que iban desde la traducción hasta la teoría del lenguaje bajo una concepción en la que le daba forma como un ente anterior a la humanidad, como lo demostró en Los Logócratas (Fondo de Cultura Económica / Siruela).

Nacido como Francis Gorge Steiner, en París, Francia, el 23 de abril de 1929, fue hijo de Frederick George y Else Steiner, familia judía que se mudó a Nueva York en 1940 para huir del nazismo. Después de estudiar en la Universidad de Chicago, hizo una maestría en Artes en Harvard y el doctorado en Oxford en 1955, mismo año en que se casó con Zara Shakow.

Es en ese tiempo en el que comienza a publicar algunos de sus trabajos en diversos medios como The Economist, en Londres, diario del que también fue trabajador. Después de 10 años se convirtió en el crítico literario de la revista The New Yorker, una de las más importantes de su tiempo hasta 1997.

La inteligencia de Steiner se dejó ver en los artículos que publicó sobre numerosas obras –muchas de ellas leídas en su idioma original ya que era políglota–. Además de escribir artículos relativamente largos, a diferencia de los que solían publicar en el medio. Todos ellos se encuentran reunidos en un solo volumen publicado por Siruela y el Fondo de Cultura Económica.

Lenguaje y ficción

El trabajo del también filósofo aborda temas complejos que, vistos a través del filtro de su inteligencia, se convertían en amenas discertaciones, es por eso que sus textos en The New Yorker fueron tan aceptados. Algunos de los tópicos abordados por el autor de Anno Domini, son la moral y la literatura, así como el estudio mismo del lenguaje, rama en la que analizó autores como Martin Heidegger, a quien le dedicó un libro completo.

Sobre el lenguaje, apuntó en un ensayo recopilado en Los Logócratas, que es algo anterior al ser humano y que la poesía es el medio que utiliza para hacerse presente, “el habla humana, en su forma más alta, en el poema, a partir del lichtened-verbegend de die Sprache. No es, o no esencialmente, el poeta quien habla; es el poeta el que es 'hablado' por el lenguaje, el que es dicho.”

Si bien la crítica literaria es la principal disciplina por la que se le conoce, Steiner tuvo, también, una faceta como autor de ficción, como muestran sus cuentos En lo Profundo del Mar. Aun así, Steiner siempre tuvo una emoción cercana al fracaso por no poder dedicarse a la ficción, es bien conocida su frase: “¿Quién sería crítico pudiendo ser escritor?”.

Esa línea de quien estira la mano sin lograr asir lo abstracto, es tratado en su libro Los Libros que Nunca he Escrito, serie de reflexiones sobre los aspectos creativos de la literatura.

George Steiner finalizó su vida en una casa de Cambridge después de entregársela a las letras, quienes lo recompensaron con merecidos premios: en 2001 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias y en 2007 el Premio Internacional Alfonso Reyes.

Se despiden

Muchos autores lamentaron en redes sociales la partida de uno de los maestros intelectuales del siglo pasado.

El escritor coahuilense Julián Herbert comentó que “Lo primero que leí de George Steiner fue un ensayo sobre la Carta del Vidente, de Rimbaud, creo que en 1990. Lo último, su colección Necesidad de Música. Un hermoso viaje de tres décadas por territorios lúcidos. Gracias, maestro. Feliz viaje”.

Por su parte, el autor mexicano Rafael Pérez Gay, se despidió con las siguientes palabras: “George Steiner (1929-2020), gran crítico de los siglos 20 y 21. La muerte de la Tragedia, Lenguaje y Silencio, Después de Babel (traducido por Adolfo Castañón), para empezar. Un crítico siempre enseña a leer”.

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