Gutiérrez Nájera. Mariposas a segundo término ante la ambición política

“Prófugas almas de rosas”, llamaba el poeta del Modernismo Manuel Gutiérrez Nájera a las mariposas.

Ahora, al menos la Monarca, pasa a segundo término por la ambición política que está desatada en los estados de México y Michoacán sus principales receptores y por la explotación inicua de los bosques, sobre todo de oyamel. Parte de los presupuestos de esos dos estados, tienen ingresos importantes de los santuarios de esta mariposa que dura en esos entornos de octubre a marzo de todos los años. El resto de los artrópodos que viven en el país, solo son materia de estudios y colecciones y suelen vivir 24 días, a diferencia de la Monarca que tiene una longevidad de 9 meses. En esta ocasión se tardó hasta noviembre la apertura de los santuarios, por las decisiones que se iban a tomar sobre la pandemia y los visitantes. Finalmente en Michoacán se han abierto con algunas limitaciones, en tanto que en el Estado de México se han cerrado parte de esos santuarios. Ante lo inusitado del Coronavirus, que ya se topó en el camino de la Monarca el año anterior aunque en solo un tiempo breve, su arribo no ha cesado si bien se sigue apreciando su disminución cada año, que de 4 millones y medio en 1980, puede haberse reducido de acuerdo a datos de Inegi, en 80 por ciento. Como en otros entornos campesinos que han resultado afectados, los que viven de la atención y cuidado de los santuarios también han resentido la pandemia y en esta ocasión se esperan solo 150 mil visitantes frente a 300 mil que asisten en los últimos años.

"La de oro, promesa de gloria", con inteligencia matemática en su vuelo

En su poema Mariposas, Gutiérrez Nájera parece referirse desde el siglo 19, a la mariposa Monarca. Este artrópodo extraordinario confirma como en el caso de las abejas que conocen aritmética, su inteligencia sobre la medición de la longitud de su recorrido y la exactitud de sus vuelos. Estudios de Inegi destacan la exactitud de los 120 kilómetros que recorren durante 33 días para arribar tras 4 mil 500 kilómetros, al lugar de su destino, los bosques de oyamel. El recorrido siempre es el mismo, entre las Rocallosas y los Grandes Lagos, bajan por la Sierra Madre Oriental, entran al Altiplano por las montañas más bajas y llegan a los Estados de México y Michoacán, tras pasar por Coahuila. Vienen de Canadá y de Estados Unidos, y aunque se hospedan en otros sitios como Cuba pasando por Florida, Estados Unidos, Canadá y México son sus sedes principales. Considerados los santuarios mexicanos Patrimonio Natural de la Humanidad declarados por la Unesco, la presencia de la Monarca en estos lugares privilegiados, se debe a la altura: necesitan entre 2 mil 300 y 3 mil 500 metros sobre el nivel del mar, para reproducirse.

"Una chispa de luz les da vida", decía el gran poeta de las mariposas

El de Manuel Gutiérrez Nájera fue un caso de creatividad que se frustró por su muerte temprana a los 35 años. Nacido en México en 1859, murió a los 35 en 1895. Era hemofílico. Miembro de una familia conservadora que quiso convertirlo en sacerdote, Manuel se evadió de esas ideas y terminó escribiendo en los medios progresistas de la época: El federalista, La libertad, El cronista mexicano, entre otros. Es uno de esos casos de artistas que se esconde en seudónimos, ya que ocupó 8 durante su vida de creador, del cual el más conocido fue El duque Job. Precisamente Duque Job se llamó el primer libro que escribió en donde aparece una colección de cuentos llamados Cuentos estériles, en 1883. En 2016, El Fondo de Cultura Económica publicó una antología general de su obra llamada así como subtítulo y como título Marfil, Seda y Oro. Este título tiene mucho que ver con lo que era ese poeta que es considerado el creador del Modernismo en México cuando ya relumbraba en Nicaragua creado por Rubén Darío. Precisamente en honor de ese poeta, Manuel le puso el nombre Azul a la revista que creó con otros poetas. Era un hombre sensible, bello en su comportamiento, un poco apegado a las costumbres francesas de la época. Sus influencias más mentadas han sido precisamente de ese país, Gautier, Verlaine, Musset, aunque también se inclinaba por los autores del reformismo eclesial, Santa Teresa, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz. Sobre su famoso poema La duquesa Job, con el que se dice que pocos poetas han delineado tan bien a la mujer que aman, se lo dedicó a Marie una joven con la que andaba y que según las consejas estuvo apunto de suicidarse cuando él la dejó para casarse con otra. De su poema Mariposas, van unos versos alternos:

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Mariposas

Nacen, aman y brillan y mueren

En el aire al morir, se transforman

y se van, sin dejarnos su huella,

cual de tenue llovizna las gotas.

Tal vez unas en flores se truecan

y llamadas al cielo las otras,

con millones de alitas compactas

el arco iris espléndido forman.

¡Ha caído la tarde en el alma!

¡Es de noche...ya no hay mariposas!

 

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