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El Santo Oficio. El cansancio de Díos
¿Cuántos más?, se pregunta el cartujo. Hasta la noche del viernes, de acuerdo con las cifras oficiales, habían muerto 156 mil 579 mexicanos por covid-19. El horror está en todas partes, como la irresponsabilidad de autoridades, políticos y ciudadanos incapaces de un poco de empatía (esa palabra neoliberal) con quienes sufren o luchan contra la pandemia, solo atentos a sus propios intereses. Para ellos una conferencia, una gira, una campaña, una fiesta son inaplazables, sin importarles cómo afectan a los demás.
En La muerte de la tragedia (FCE/ Siruela, 2012), George Steiner recuerda un viaje en tren por el sur de Polonia; los pasajeros hablaban de desgracias padecidas hacia el final la Segunda Guerra Mundial, contaban historias terribles, algunas imposibles de consignar “porque es de ese género de cosas que derrotan el lenguaje”.
¿Cómo había sido posible tanto horror?, preguntaban. Un hombre viejo les contó una parábola medieval para ayudarlos a comprender la situación:
“En una insignificante aldea de Polonia central había una pequeña sinagoga. Una noche, cuando hacía la ronda, el rabino entró y vio a Dios sentado en un rincón oscuro. Cayó de bruces y exclamó: ‘Señor Dios, ¿qué haces tú aquí?’ Dios no le respondió atronadoramente ni desde un remolino sino que le dijo con voz suave: ‘Estoy cansado, rabino, estoy muerto de cansancio’”.
Al mirar en los medios reiteradas escenas de desesperanza y dolor en hospitales, expendios de oxígeno, funerarias, crematorios, panteones, al saber de la falta de vacunas y estrategias para su aplicación, vuelve a la memoria la manera como Steiner interpreta esa parábola: cansado del salvajismo y la inconsciencia del hombre, Dios lo dejó solo.
También el personal sanitario está fatigado y mucha gente sufre pérdidas familiares o económicas, pero eso parece no interesarle a la masa embrutecida, empeñada en arrastrarnos en su camino hacia el infierno.
Queridos cinco lectores, con el deseo de la pronta recuperación del Presidente de la República, a quien ojalá la experiencia lo libere de fracasadas certezas y considere otras alternativas y voces para enfrentar la pandemia, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.