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Ética
La ética no es otra cosa que la veneración a la vida
Albert Schweitzer
Hace ya más de un año que apareció el coronavirus en el mundo, el 18 de marzo murió el primer mexicano contagiado con el virus; el orbe y nuestro país cambiaron y durante estos meses han pasado muchas cosas otrora impensables que vale la pena mencionar.
En todo el mundo y en México, los científicos e investigadores estudiaron y analizaron el comportamiento del virus; los médicos, en especial neumólogos e intensivistas, describieron las lesiones que causa el virus y sus consecuencias y definieron cuáles son los tratamientos y cuáles serán las consecuencias a corto y a largo plazos para quien sufre esta enfermedad, estos conocimientos permitieron avanzar en el manejo de esta enfermedad.
Pero, por otra parte, durante estos meses, las autoridades de salud ignoraron e ignoran todas las recomendaciones nacionales e internacionales para el manejo de esta enfermedad, despreciaron las múltiples advertencias que hicieron los expertos, analistas, científicos y epidemiólogos que de muchas formas les hicieron llegar sus recomendaciones, y ese desprecio ha tenido consecuencias inocultables y catastróficas para México y los mexicanos; los números y cifras son contundentes.
Durante estos meses, miles, tal vez millones de mexicanos han contraído el virus, cientos de miles perdieron la vida después de una inútil batalla, llena de dolor y desesperación.
Durante estos meses, miles de mexicanos enfermos acudieron una y otra vez a las instalaciones hospitalarias en busca de apoyo y hospitalización, muchos fueron rechazados por diversos motivos y regresaron a sus casas para morir.
Durante estos meses, miles de mexicanos gastaron todos sus ahorros tratando de conseguir implementos, medicinas y oxígeno para sus familiares enfermos; las largas filas de espera documentan la dantesca realidad.
Los datos y cifras son inocultables, han enfermado millones y han muerto más de 156 mil mexicanos, México ocupa el último lugar entre 53 países por su desempeño frente al covid, ocupa el tercer lugar mundial en muertes, y tan sólo en este enero ha muerto un mexicano cada minuto.
Durante estos meses, millones de mexicanos se quedaron sin trabajo, cientos de miles de empresas quebraron o cerraron, miles de pequeños comercios desaparecieron llevando a la ruina a sus dueños; durante éstos, la economía nacional, ya muy debilitada por los errores de 2019, cayó al peor lugar en la historia, sólo comparable al que teníamos en los años 30 del siglo pasado; y si a eso se junta la miserable conducción de la economía por los funcionarios del gobierno, del Presidente para abajo, 2021 será aún peor que el año anterior.
Y mientras aumenta día a día el número de enfermos y muertos, se anuncia la llegada de las vacunas que “salvarán al pueblo”, pero de entrada no hay un verdadero plan de vacunación, no se sabe del número y tipo de vacunas que tendremos, y ya se han vacunado funcionarios y sus familiares, “servidores de la nación” sin orden ni concierto; no sabemos qué va a ocurrir, porque el engaño, la mentira y la corrupción están presentes.
Pero frente a todo este panorama, yo pregunto: ¿cuál es la responsabilidad ética de las autoridades de salud, del doctor Alcocer para abajo?; todos los profesionales de la salud al terminar nuestros estudios pronunciamos solemnemente el Juramento de Hipócrates y juramos cumplir los cuatro principios fundamentales de la ética médica: beneficencia, autonomía, no maleficencia y justicia (Ética médica laica, R. Pérez Tamayo, FCE 2002); es evidente que los funcionarios de salud han faltado gravemente a estos principios éticos y eso no puede pasar desapercibido.
Creo que es el momento en que los profesionales de la salud, las sociedades, colegios, academias y consejos médicos, las facultades y escuelas de medicina hagan una evaluación del comportamiento ético de las autoridades de salud y se pronuncien al respecto, porque ante tan graves faltas a la ética, la comunidad médica no puede permanecer en silencio.
Yo no soy jurista, pero creo que quienes sí saben de esto, deberán analizar también las responsabilidades jurídicas de los gravísimos errores cometidos por las autoridades sanitarias frente a la pandemia; este tema debe ser tratado por las autoridades jurídicas o por la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed).
Sea como sea, nunca olvidaremos que lo ocurrido en México es consecuencia de la falta de ética de las autoridades.