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Retrata Horacio Altuna una historia de racismo en "Hot L.A."
Cuatro historias breves y contundentes que narran el racismo y la injusticia contra la comunidad afroestadounidense es lo que retrata el autor argentino Horacio Altuna en su novela gráfica Hot L.A., la cual llega dos original a México de la mano del Fondo de Cultura Económica.
Y aunque la historia, basada en hechos reales, transcurre en los años 90, el creador lamenta que esto mantenga su vigencia aún en la actualidad. “Es una realidad recurrente porque han pasado 30 años de eso y no ha cambiado prácticamente nada”, señala en entrevista vía Zoom para EL DEBATE.
Historias de racismo
Hot L.A. nos lleva hasta a Los Ángeles, en 1992, cuando el objetivo común de pelear contra el racismo y la injusticia hace a un lado la rivalidad entre dos pandillas emblemáticas: los Creeds y los Bloods. Lo anterior como consecuencia de la brutalidad policiaca en el arresto del taxista afroestadounidense Rodney King, las protestas que se desbordaron y la intervención de la Guardia Nacional.
Horacio Altuna cree que la única diferencia entre aquellos años y la actualidad es que mientras en los 90 un video aficionado capturó el suceso, hoy un hecho de esta magnitud se podría dar a conocer en tiempo real con los celulares y las redes. “Esa es la gran diferencia, pero desde un punto de vista humano, racial, de conflicto de clases, está todo igual o peor. Esa es la realidad”, explica el historietista de 79 años.
Altuna dice que la decisión de ficcionar este suceso muy conocido entre medios y prensa, es que podía “poner en foco de mi conciencia y de la gente que me pudiera leer, realidades que muchas veces uno no se detiene a pensar y a analizar. Universalizar el conflicto y tratar de llegar a la mayor cantidad de gente”.
Aunque Hot L.A. retrata un fuerte caso en los Estados Unidos, el autor lamenta que los conflictos raciales sigan siendo un problema en todo el planeta. “Los conflictos raciales se dan en todas partes. En Europa también hay límites mucho más acotados, ese tipo de diferencias entre etnias, es decir en Francia o en Alemania hay sectores que no conviven bien con otros. También (está) toda la gente que trata de cruzar y llegar a Europa, todos los africanos, subsaharianos, sudaneses que tratan de llegar a Europa buscando un mundo mejor sin conflictos y mueren en el intento, es muy terrible eso. No hay una solución a la vista para eso. Hay intentos y reacciones que apuntan a que en un futuro esto a lo mejor se pueda superar, pero no por el momento”, apunta.
La novela gráfica
El artista, con más de 50 años de trayectoria, considera que es un privilegio poder vivir de la historieta, un género que desde joven le apasiona. “A mí siempre me ha gustado dibujar. Empecé a estudiar Derecho y fui un fracaso como estudiante. Fui granjero y también fracasé. Y finalmente a los 22 o 23 años comencé a dibujar, y cuando comencé a dibujar me di cuenta que era mi vocación. Siempre había sido mi vocación, pero poder llevarla a cabo fue lo mejor que me ha pasado en la vida porque desde ese momento me gano la vida haciendo lo que me gusta. No sé cuánta gente puede tener la fortuna de vivir más o menos bien de lo que hace”.
En algunos países como México, el cómic o historieta se asocia con las historias de superhéroes. Sin embargo, el género va más allá y cada vez adquieren más fuerza las historias adultas. “En los años 50 empezó a cambiar todo. (El cómic) siempre había sido una lectura infantojuvenil, de evasión. Entonces después de lo 60 empezó a abarcar más temáticas y hacerse más adulta, acompañando el crecimiento intelectual del lector; es decir, de leer historietas para niños y adolescentes llega un punto en que a los 30 años las preocupaciones y las necesidades intelectuales tienen que ser otras, entonces la historieta tiene que proponerle al lector una lectura que acompañe a su crecimiento y felizmente eso fue ocurriendo”.
Aunque el cine y el cómic nacieron casi a la par, Altuna afirma que el segundo tuvo un atraso. “El cómic se atrasa respecto al cine, nacieron igual, pero el cine abarcó todas las temáticas, todo el universo de la cultura, de la vida humana y ahí se puede encontrar el cine religioso, político, erótico, de guerra, de cowboys, en cambio la historieta era infantojuvenil e inclusive para varones. Felizmente ahora se abarca mucho más y ahí está también la posibilidad de que haya más lectores”.
Afortunadamente, las cada vez mayores adaptaciones de novelas gráficas al cine o la televisión son una oportunidad de retroalimentación, considera el argentino. “A mí me parece bien que se retroalimenten porque son dos formas narrativas que han nacido juntas. También me gustaría que no solo hagan cine basado en superhéroes y fantasías heroicas, sino también en otros cómics que han abordado vida cotidiana, conflictos adultos, y que son muy interesantes, que eso también es importante”.
A diferencia de Argentina, donde el cómic siempre ha sido muy poderoso, Horacio Altuna señala que en México falta material de lectura de este tipo y por ello espera que el lanzamiento del Fondo de Cultura Económica sea un éxito
“Me parece muy importante que el Fondo de Cultura Económica, que es fundamental en la historia cultural de Hispanoamérica, dé espacio al cómic, [...] ojalá que esto tenga mucha repercusión, que guste, que se venda y que, claro, es una manera más de tener o nuevos lectores o afianzar los que ya se tienen, y además gente que ha leído habitualmente novela y ensayos llegue al cómic. A México le hace falta un poquito una vuelta de tuerca en cuanto a la difusión de novela gráfica”.